De ídolos y horroróscopos

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Estar de vacaciones te permite leer más. Y pararte a pensar (y hasta a escribir) con más calma. Y asiduidad: que ya era hora. Así te cobras un poco los atrasos…

Hoy, volvía a ojear (sin hache, porque lo hacía en su versión digital) El Mundo. Y encontraba otro titular que me llamaba la atención.

La escritora estadounidense Donna León afirmaba: “La gente está ahora más dispuesta a creer en lo imposible y a aceptar lo inaceptable”. 😱

Lo de que hemos ampliado nuestras tragaderas, lo tengo claro. Disculpa que utilice la primera persona del plural. No quiero que te des por aludido. Salvo que quieras. Pero, mira que se comulga con ruedas de molino…

No sé por qué, pero también me vino a la cabeza esa frase, que ignoro a quién se atribuye: “No creo en el Dios verdadero, como para creer en los falsos”…

No sé si viene al caso, pero hoy abundan personas atentas a sus horroróscopos (está bien escrito), o que tienen montados sus ídolos de barro o sus becerros de oro a los cuales adoran –lo hacen, a veces, seducidos por quienes manejan el cotarro de la comunicación y “cultura” actual, a veces atrapados ya en adicciones, tras haber dicho una y otra vez eso de “yo controlo…”.

Y esos ídolos nos atrapan y distraen, nos engañan y no nos llenan.

Nos pueden llevar a un verdadero vacío existencial. Y a una ruina personal y social.

Salvo que nos concienciemos de lo que dice Donna y empecemos a creer en lo posible (¡sazonado ello con las dosis de utopía quijotesca que siempre es necesaria!).

Y nos empeñemos, además, en ser menos incautos, menos corderos –especialmente hacia tantos dogmas e imposiciones de los que se dicen relativistas-.

Y decidamos plantarnos ante lo inaceptable. “Basta es basta”, podríamos decir a muchos de nuestros cargos públicos, cargas públicas y cargues publiques. O “a otro perro con ese hueso”.

Te he hablado de ídolos, de dioses y quiero acabar hablándote de Dios. En dos líneas. Tengo un amigo que me dice que aún no cree (reza por él, si quieres), pero que “está buscando”.

Me alivia mucho. Porque nadie busca aquello que sabe que no existe. Ni aquello que no le atrae.

Nadie busca gamusinos. O sí. Quizás los mismos de los horroróscopos.

¿Crees que este breve post puede ayudar a alguien? ¿Me ayudas a difundir? ¡Gracias!

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