Escoge la gratitud

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-¿Qué se dice?

-¡Gracias!

-¿Uno más uno?

-¡Dos!

Lo aprendimos casi a la vez. Éramos pequeños…

Saber aritmética es importante, pero cualquier calculadora te resuelve hoy las operaciones más complejas. No hay computadora, sin embargo, para algo muy sencillo: dar las gracias de corazón. Y mira que eso multiplica…, la felicidad.

Desde niños intentan inculcarnos la manera correcta de responder ante un acto amable, generoso, ante un servicio, ante una muestra de afecto. No se trata solo, que también, de una cuestión de cortesía, de educación. Agradecer expresa, además, cariño, reconocimiento, sincera humildad… Decía Henry W. Beecher que “la gratitud es una flor que brota del alma”. ¡Cultívala y cuídala cada día!

La palabra “gracias”, aunque no tiene precio, tiene mucho valor y deberíamos utilizarla más

A veces, en nuestro “universo de derechos” nos sentimos dueños de beneficios innumerables que, por cotidianos, no sentimos la necesidad de valorar o agradecer. O centramos la mirada en la parte medio vacía del vaso. Notable error.

Dar las gracias habitualmente puede tener resultados mágicos: nos transforma y cambia, de algún modo, nuestra relación con el entorno.  Bien es cierto que existen diversas maneras de ejercer el agradecimiento.

Si lo lleváramos a los términos de una evaluación escolar:

  1. Decir “gracias” daría para aprobar en convivencia cotidiana.
  2. Utilizar el “muchas gracias” elevaría la nota a bien.
  3. “Muchas gracias, María” (sustitúyase el nombre propio por el de quien proceda) da ya para notable. No podemos olvidar que personalizar el agradecimiento ofrece siempre un plus.
  4. La nota sube a sobresaliente si acompañas a tus palabras una sonrisa, una mirada, un gesto de afecto…
  5. Y, cumplido todo lo anterior, en nuestro libro de calificaciones quedaría la matrícula de honor: Es esencial que, cada día, recuerdes a los tuyos lo importantes que son para ti. Advertía el escritor norteamericano William Arthur Ward que “sentir gratitud y no expresarla es como envolver un regalo y no darlo”. 

Gracias ¿por qué?

Tenemos muchas razones para dar las gracias cada hora, cada día:

  1. Gracias por lo esencial: por existir (leí una vez que una de las mayores muestras de amor es que te digan “¡qué bueno que existas!”). Por contar con una familia que nos quiere por lo que somos -no por lo que poseemos-. Por la salud, algo valiosísimo que a veces sólo apreciamos cuando nos falta. Por la educación, ¡qué gran regalo!, familia y maestros nos ayudan a “crecer”, nos enseñan a “volar”. Gracias por nuestros amigos. Por el trabajo. Por quienes nos ayudan… Gracias, también, por los sueños… y retos.
  2. Gracias por los bienes materiales (esos que ya tenemos y damos, en nuestra rutina diaria, casi por descontados): Por una cama mullida; por una buena ducha; por los alimentos; por poder darle a un interruptor y disponer de luz eléctrica, de música; por tantos “artilugios” para la comunicación y para facilitarnos las tareas cotidianas… Podríamos seguir hasta casi el infinito, revisando nuestra agenda diaria.
  3. Gracias por la creación, la naturaleza: el aire, el agua, los paisajes, los animales y plantas; las noches estrelladas, la luna; por el sol y por el cielo azul (podemos darlas… ¡hasta los que vivimos en Pamplona!).

Gracias ¿con qué actitud?

  1. Gracias mirando alrededor: no debemos olvidar nunca “los procesos en cadena“. Como decía R. Tagore: “Agradece a la llama su luz, pero no olvides al candil que constante y paciente la sostiene en la sombra”. ¿Qué sería de nosotros sin “los otros”?
  2. Gracias para hacer y ser felices: En nuestras relaciones diarias. No hace falta que te recuerde cuánto goza quien ofrece un regalo… A veces, más incluso que quien lo recibe.

Afirmaba Séneca que “es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a topar con un ingrato”.

No era precisamente ingrato un pastor protestante de Edimburgo, Alex Whyte, que siempre encontraba ocasión para dar gracias. Un crudo y tormentoso día de invierno, uno de sus fieles pensó para sí: “en esta mañana de perros, el predicador no va a tener nada que agradecer…”, pero Whyte comenzó diciendo: “Te damos gracias, Señor, porque todos los días no son como éste”.

¡Muchas gracias por leer esta entrada del blog! Más, si cabe, si decides compartirla.

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26 comentarios en “Escoge la gratitud

  1. ¡Excelente! José. Es el único calificativo que encuentro. Es para leerlo muchas veces y vivir cada día todo lo que se dice en esta entrada.

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  2. Es bueno y necesario agradecer, pues es lo mínimo que a mí me gustaría a la inversa, pero no por eso, sino porque a quien hace, dedica o invierte tiempo en los demás merece además de su compensación económica si lo requiriera, el agradecimiento personal que se traduce en Gracias.

    Buena lectura y reflexión. Y lo dicho, gracias

    P

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  3. Que preciosidad de “artículo”. Y que razón lleva en todo lo que dice.
    Lástima que no siempre se valore cómo es debido practicar esa actitud.
    Y gracias por escribirlo

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  4. Hola José, en un mundo centrado en la eficacia y en la eficiencia, donde todo se ajusta y se reduce a la mínima expresión el agradecimiento es algo en lo que nunca deberíamos escatimar.
    Muchas gracias por tu tiempo y esfuerzo.
    Un saludo

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  5. ¡Muchas gracias, José! Estoy totalmente de acuerdo y me encanta cómo lo expones.
    Pienso, que tal vez, la sociedad en que vivimos ha hecho mucho hincapié en los derechos y a bastantes personas decir “gracias” les parece innecesario y servil. Me parece un grave error, pero me temo que está muy extendido.
    Un saludo muy cordial.

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  6. Gracias por poder contar con tu amistad, por poder conocerte y gracias por enseñarnos a valorar todo lo que tenemos a nuestro alrededor y siempre pasa inadvertido. Gracias por ser como tu eres.

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  7. A veces cuando la vida se pone difícil no te das cuenta ni valoras lo que tienes, al contrario maldices hasta el dia que has nacido; la gratitud se puede decir que no es para todos, sino sólo para los que gozan de una vida plena, pero esto es también una utopía porque cualquiera hasta el que más tiene goza de algo para no ser feliz del todo, por eso estoy de acuerdo con José en que debemos dar gracias por cualquier detalle , cualquier minucia por cualquier átomo que nos rodea, aunque con tristeza damos las gracias a la vida.

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  8. Yo creo que el agradecimiento es un proceso más amplio aún. Implica observar, valorar, analizar y al final agradecer. Para cuando agradecemos ya nos hemos situado en el mundo y somos conscientes de nosotros mismos y de la importancia de los demás. Todo un trabajo intelectual.

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