Calzoncillos ¿de seda?

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Durante la Segunda República, estaba José María Gil Robles pronunciando un discurso cuando fue interrumpido por un adversario. Éste último, acusándole de estar alejado de lo que los tiempos demandaban, le espetó: -“¡Su Señoría es de los que todavía lleva calzoncillos de seda!”.  A lo que Gil Robles replicó: -“No sabía que su esposa fuera tan indiscreta.”

La anécdota relatada es tan conocida como la que se produjo entre otros dos políticos, en este caso extranjeros: el Primer Ministro Winston Churchill y Lady Astor, la primera mujer que ocupó un escaño en la Cámara de los Comunes.

En cierta ocasión, Lady Astor le dijo a su adversario: -“Si usted fuera mi marido, le echaría veneno en el té”.  A lo que Churchill respondió con rapidez: -“Señora, si usted fuera mi esposa… me lo bebería”.

Los referidos son dos ejemplos de cómo la discusión, la dialéctica -en este caso política-, puede ser apreciada, especialmente si cuenta con un punto de humor.

Pero el que se disfrute de una respuesta parlamentaria ingeniosa, de algún rifirrafe puntual… no debe hacernos olvidar que cuando la ciudadanía ha de optar entre pan o circo tiene clara su elección: pan.

Sin embargo, en demasiadas ocasiones algunos partidos parecen apostar por el circo permanente de la refriega; por la descalificación sistemática del adversario; y por el no a todo lo que éste proponga. Ello, en lugar de mantener una actitud responsable y constructiva ante los problemas de nuestra sociedad.

A mi entender este teatrillo permanente, tan notorio como demagógico e inoportuno, es una de las causas de la desafección hacia la política.

Son tiempos de sumar. Los ciudadanos necesitan de sus representantes (no me atrevo ya a decir que lo esperen) que estemos a la altura de las circunstancias.

En palabras de dos políticos estadounidenses:

-“Cuando los tiempos son difíciles, el conflicto constante puede ser una buena ‘política’, pero, en el mundo real, la cooperación funciona mejor. Después de todo, nadie tiene razón todo el tiempo, y hasta un reloj estropeado marca bien la hora dos veces al día”. 

-“La política no es solo un juego de partes enfrentadas… La razón correcta es desafiar el status quo para servir al bien común y dejar este país mejor de lo que lo encontramos”.

Una de las frases es de Bill Clinton y otra de Sarah Palin. Te dejo que adivines quién es  autor de cada una. Las dos nos invitan a pensar…

La primera antepone la cooperación al conflicto constante. La segunda, el servicio al bien común al juego de partes enfrentadas.

Eso no supone obviamente evitar toda discusión, a veces necesaria (incluso “a calzón quitado”), sino abordarla con espíritu constructivo.

Tampoco es cuestión de tomarse al pie de la letra el chiste ese en que se encuentran dos viejos amigos y uno le pregunta al otro: “¿De qué estás tan gordo? -“De no discutir”, le responde.  “Hombre, de eso no será…”.  -“Pues no será.”

Discutir de vez en cuando puede ser necesario… pero hagamos Política con mayúsculas.

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6 comentarios en “Calzoncillos ¿de seda?

  1. La desafección política es un reflejo de la desafección social identitario de un Estado Ibérico( España)..Una península con ínsulas. Y no saben los ciudadanos que los que pisamos de los Pirineos para el sur de Europa somos todos celtíberos. Es decir, somos una sociedad diversa, lingüística, cultural y social. Realmente, poco que envidiar a las grandes imperios del siglo XXI( USA,China,Brasil,India y Rusia). Dado que tenemos de todo: clima, recursos, ingenio, cultura, talentos y paciencia. No obstante, cuando vas a un lugar público o privado, la persona que te atienda no lo hace con agrado. Creo yo, hemos fallado. Debemos sentirnos orgullosos de todo lo que somos como habitantes celtíberos. Y dejarnos los complejos entre regiones y naciones del Reino de las Españas.
    El teatrillo era usado en la corte para entretener. Yo sólo pienso como educar para evitar la pobreza, paz y la democracia duradera.

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    • No es cosa menor educar para la paz, la convivencia democrática en libertad y por la igualdad y la erradicación de la pobreza. Y no es tampoco cosa menor sentirse orgulloso de la tierra que nos ha visto nacer. Un saludo cordial.

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  2. Muy interesante. Solo discrepo en un punto. Cuando al pueblo le das a elegir pan o circo, en mi opinión, elige “circo”. Y así tenemos las audiencias millonarias de los programas de la tele basura, y la expectación multitudinaria por los eventos deportivos, capaz de movilizar, en cualquier momento, a más gente que cualquier otra cuestión. La gente quiere “circo”, circo, circo, circo. Y en el circo ahora les hablan del pan.

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    • Muchas gracias por aportarnos tu análisis y por tus palabras. Es entendible lo que planteas. Solo hay una duda: realmente se facilita, se propicia que la gente elija? Acabaremos hablando de Educación. Y de la tribu. O de los millones de parados. Un saludo cordial.

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  3. Como decía nuestro fantástico Paco Martínez Soria… “Sí, sí… pero… ¿y los de mi pueblo cuándo?”

    El problema de fondo no es la política, ni tan siquiera el sistema político establecido en un país u otro. El problema de fondo es; el ser humano. Ese “ser” que tiene menos de “humano” que cualquier otro “ser” de este planeta.

    La desidia, el “yo” ante todo y sobretodo, son banalidades que enarloban el estandarte de la desafección, el desentendimiento y, por tanto, la falta de convivencia.

    Todo y todos somos respetables, hasta que nos contradicen…

    Cuando el ser humano sea más humano, entenderá de una vez por todas que el Universo es muy grande y nosotros muy pequeños, por tanto, hay que hacer “piña”. Si esta utopía fuera posible, no existiría la desigualdad ni las clases ni los poderes ni… el ser humano.

    No se trata de tener más o menos razón, se trata de compartir los problemas para hallar soluciones conjuntas, sin miramientos, sin aspavientos, sin resentimientos…

    La política no es, ni nada más, ni nada menos, que el burdo reflejo de una sociedad donde impera la ley del personalismo, del “yo” más que tú pero menos que el de al lado (que me da de comer).

    El día que entendamos, entre todos, que estamos perdiendo nuestro ínfimo tiempo en banalidades y que, como consecuencia de ello, nos estamos deshumanizando, entonces y solo entonces seremos capaces de “construir” un mundo (por pequeño que sea) donde lo importante no sea el “yo” si no todos nosotros. En ese mundo, la política no tendría cabida, quizás “algo” parecido a la política donde lo importante sería participar y compartir en lugar de imponer y restringir.

    Saludos.

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    • Muchas gracias por tu detallado análisis y por tus reflexiones, Óscar. E incluso por traernos al inicio de tu exposición a “Don Erre que Erre”. Aquí, nadie de quienes puedan decidir parece que “va a bajarse del burro” o a ofertar o buscar fórmulas. Y, salvo que nos den una alternativa, tenemos claro para quién son los palos. Quiénes vamos a ser los paganos: los ciudadanos de a pie. ¿Por cierto, si en las terceras elecciones no hubiera mayorías absolutas iríamos a por las cuartas? ¡Ah! Y no hay quinto malo…
      Un saludo cordial.

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