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Rompe su soledad

Hoy quiero hablarte de la amargura de la soledad no buscada. Está a tu lado. Cerca de ti. Y puedes -como puedo yo- ayudar a solucionarla. Me contaba mi madre que recordaba cuando era pequeña y la llevaban a jugar al parque de El Retiro. -Cuando llevaba perolicas tenía muchas amigas. Cuando no las llevaba,…

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Los posts más leídos de Dame tres minutos en 2016

Avanzado el mes de enero, toca rendir cuentas sobre el ‘ejercicio’ de nuestro blog correspondiente al año que acabamos de concluir: A lo largo de 2016, Dame tres minutos ha recibido 158.759 visitas. Estas hay que sumarlas a las 81.138 visitas del año precedente. Realizamos ya en su día un balance en el post ‘Los números de 2015’…

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De Michelle, el sastre, mi madre y el café

Hoy, más que un post con un objetivo específico, te invito a que hagamos de esta conversación una charla informal, sin mayores pretensiones. Como si estuviéramos disfrutando de un rato de ocio en un bar, charlando en torno a un café. Pago yo. Cuando era pequeño aprendí muchas cosas interesantes en la escuela. En materia de lenguas extranjeras…

Dos horas con José Antonio Marina en tres minutos

La Fundación Ciudadanía y Valores (FUNCIVA) y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) nos ofrecieron hace unos días la oportunidad de asistir y participar en un foro educativo que contaba con José Antonio Marina como ponente. En torno a él, una veintena de profesionales y expertos abrieron un interesante debate, tras la exposición inicial…

Las cuestas de la vida

Te escribí cómo me contaron que, allá por los ochenta, en un pueblo cercano a Navarra, comentaba alguien ante el fallecimiento de un lugareño: ­-No somos nada… A lo que otro respondió con rapidez: -¡No serás tú, que yo soy teniente de alcalde!  Una actitud que más vale tomársela con cierta sorna… pero que me trae a la cabeza esa frase intolerable de ¡No sabe usted con quién…

Alguna clave sobre trabajo y vida

Hoy quiero que pensemos juntos si trabajamos para vivir o… vivimos para trabajar. Si nuestra labor profesional monopoliza nuestra vida hasta el punto de convertirse casi –o no tan casi- en una adicción: si somos lo que los anglohablantes llaman un workaholic. A veces ello es solo culpa nuestra; otras no, o no tanto. La…

Tú y tu Kintsugi

La vida está llena de claroscuros. Así que, te pongas como te pongas, tendrás de los dos: espacios muy iluminados y… zonas de penumbra. Acéptalo con “deportividad”. Me escribía, en este sentido, Begoña: “La vida, como los cuadros, es una obra de arte que tiene sus luces y sombras, y lo que cuenta es el resultado final”. La…