13 citas sobre mala suerte

Unsplash by Abdu Rahman

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Esto de la mala suerte es relativo. Sí, ya sé que nos gusta acogernos a ella como recurso. Y buscar un hombro en el que llorar la nuestra. Aunque a veces nos precipitamos al hacerlo porque, en la vida, hasta el rabo todo es toro”. Y así, un día lo que parecía mala suerte es una grandísima fortuna: que se lo pregunten si no a cualquiera de esas personas que sacan en la tele cada vez que hay una catástrofe aérea y a las que entrevistan porque perdieron el vuelo y, en el último momento, hicieron un quiebro al destino.

Donde no hay aviones… puede haber caballos

Alguno creerá que la historia que viene a continuación es un cuento chino pero nos va a servir para, sin necesidad de ir al aeropuerto, ver que no hay mal que por bien no venga.

Leí que érase una vez un campesino chino, tan pobre como sabio, que trabajaba la tierra junto a su hijo. Un día éste le comentó: “Padre, qué desgracia, se nos ha ido el caballo”. Su padre respondió: “Veremos lo que trae el tiempo”. A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo. Unos días después, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo lanzó al suelo. El chaval, en la caída, se quebró una pierna. “Padre, qué desgracia, me he roto la pierna”. Y el padre sentenció: “Veamos lo que trae el tiempo…”. El muchacho se quejaba. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Fueron a la casa del anciano pero como vieron al hijo con la pierna entablillada lo dejaron y siguieron de largo. El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

Esto me recuerda bastante a lo que os conté en “La suerte del infortunio”. No dejes de ver el post (enlace). El vídeo que tienes allí es magnífico.

Decía Carlo Dossi, escritor italiano, que el último escalón de la mala suerte es el primero de la buena”. Apúntatelo. Aunque más de uno comentará que sí, que eso está muy bien, pero que para cuando llegas al último escalón… ya no te queda resuello. En fin, que cuando te toque subir te sirva como ayuda:

  • saber que estás haciendo músculo y

  • ese refrán de que la constancia decisiva vence, al fin, la suerte esquiva”.

 Los amigos y la mala suerte

Sentenciaba Epícteto de Frigia que en la prosperidad es muy fácil encontrar amigos, en la adversidad no hay nada más difícil”. Pues yo discrepo: amigos, lo que se dice amigos, cuando más fácil los encuentras –aunque se puedan contar con los dedos de la mano- es en los momentos difíciles. Esos momentos en los que otros que decían serlo ya se han ido (para tu fortuna, porque no eran tales).

Si te hablo de presuntos amigos y mala suerte, no puedo evitar traerte una cita sobre la mala suerte y aquéllos. Y ya puestos, como las cerezas (¡qué suerte tienes!), la mezclo entre otras citas más:

  1. Afirmaba el dramaturgo francés Pierre Corneille que hablando de nuestras desgracias las aliviamos”. Creo que es así, que todos sentimos en ocasiones la necesidad de compartir nuestra frustración o pesar. Pero recuerda hacerlo aún más con las alegrías, no sea que parezcas la campana de la agonía.

  2. Ahora bien, debemos ser conscientes de ante quién nos desahogamos. Ya advertía otro escritor, esta vez el inglés Charles C. Colton, que la mayor parte de nuestras desgracias resultan más soportables que los comentarios que de ellas hacen nuestros amigos”. Colton y Epícteto debían de tener el mismo concepto de la amistad… Recuerda, en cualquier caso, amigo, amiga, que:

  3. Las desgracias más temidas son, de ordinario, las que no llegan nunca”. Lo señalaba James R. Lowell, escritor norteamericano. Y lo dice la experiencia. Algo de esto te comentaba yo en “No te tomes tan en serio” (enlace).

  4. Lo que forma nuestra suerte no es lo que experimentamos, sino nuestra manera de sentirlo”. Henri Beyle, Stendhal, escritor francés.

Esto último –nuestra manera de sentirlo– me recuerda un chiste que quería contarte y, mira, he tenido la suerte de poder hacerlo hoy:

Este es un señor bien vestido que, en el extranjero, entra a una joyería, maletín en mano, y le dice al dueño del establecimiento: “Mire, soy inspector de hacienda y vengo a iniciar una revisión. No durará mucho más de media hora, así que si no le importa, cierre el establecimiento, baje las persianas y lo haremos con la discreción que el tema merece”.

El joyero, lívido, sigue las indicaciones de cerrar puerta y bajar persianas y en ese mismo momento quien se había presentado como inspector abre el maletín saca una pistola y dice al titular del negocio: ¡Manos arriba, esto es un atraco!.

El dueño de la joyería, resopla y le dice al atracador: “¡C*****, qué susto me habías dado!”.

Así que ya ves, como en el chiste (que no ocurrió en España, no quiero líos, jeje), todo depende de la actitud, de la manera de sentirlo.

Por eso te animo a que, cuando vengan mal dadas y… no lo puedas evitar, recuerdes eso de que no hay mal que cien años dure…”. Y olvides eso de “…ni cuerpo que lo resista”, que añadía aquél.

Post Data: No sé si las citas son 13… ¡A ver si hay suerte!

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20 comentarios en “13 citas sobre mala suerte

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que hay que compartir las alegrías con los amigos; de hecho, he llegado a la conclusión de que quien solo se acuerda de mí para contarme pesares no me tiene por amiga, sino por vertedero donde depositar toda su “basura”. Me niego a ser vertedero. Me encanta ser amiga: para lo malo, sí, pero también para lo bueno.

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  2. Es una maravilla tus historias semanales, juntas algo de aquí y algo de allí y consigues que la realidad diaria y lo cotidiano podamos interpretarlo desde otra perspectiva , me encanta darte tres minutos que me sirven para ver las cosas desde una actitud positiva, algo imprescindible en estos tiempos en los que todo son criticas, negatividad y problemas, gracias Jose, saludos!

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    • Muchas gracias a ti, Juan. Me alegro mucho de que me des esos tres minutos. Un blog sin lectores… es un triste blog. Con ellos, y además “participando” o compartiendo… es, para mí, una alegría. Necesitamos optimismo y valores. Un saludo muy cordial y feliz semana!

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  3. Me gusta mucho este blog, felicidades! Me recuerda a una frase de José Antonio Marina que afirma que cada persona nace con una serie de cartas, estas pueden ser más o menos buenas. Y que lo más importante no será que inicialmente estas sean buenas, si no saberlas jugar bien.

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    • Muchísima gracias!
      Qué bien traer a colación a José Antonio Marina. Tuvo la generosidad de escribir un post para celebrar las 55.000 primeras visitas del blog. Desde aquí intentamos ayudar a que cada persona juegue lo mejor posible su “partida”. Un saludo cordial

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  4. Me ha encantado.Mientras lo leia me he acordado del poema de William Ernest Henley “Invictus”:Mas allá de la noche que me cubre negra como el abismo insondable,doy gracias a los dioses que pudieran existir por mi alma invicta.En las azarosas garras de las circustancias nunca me he lamentado ni pestañeado.Sometido a los golpes del destino mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.Más allá de este lugar de cólera y lágrimas donde yace el Horror de la Sombra, la amenaza de los años me encuentra y me encontrará, sin miedo.No importa cuán estrecho sea el portal, cuán cargada de castigos la sentencia,soy el amo de mi destno:soy el capitán de mi alma

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    • Vaya! Qué bueno! Ya ves cómo una pequeña semilla que es el post os traiga a la mente poemas tan magníficos. Mil gracias por tus palabras y por compartirlo, Gloria. Un saludo muy cordial y muy feliz semana!

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  5. Muy buenos todos esos posicionamientos sobre como ver o enfocar la mala suerte o la suerte que podemos llegar a tener… Que no nos quejemos tanto, tenemos capacidad para dar la vuelta en las malas situaciones y seguir adelante. Habrá siempre personas con peor suerte que la nuestra.

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  6. Cierto lo que escribes sobre la mala suerte. Yo ya ni me enfado cuando pierdo el tren por mucha prisa que lleve. Es que recuerdo siempre estas historias que comentas y ya aprendí la lección.
    Gracias.

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  7. Supongo que, como todo, dependerá del punto de vista de cada cual, de si uno ve el vaso medio lleno o medio vacío y, por supuesto, de la actitud personal ante los problemas, aunque también de la gravedad del problema y de cómo este es afrontado según las circunstancias particulares de cada uno que, también, pueden variar o no.

    Creo que es complejo valorar la actitud que alguien, en determinadas circunstancias, puede tomar ante un problema. Está claro que cada persona actuaría de diferentes maneras ante el mismo problema, que incluso el punto de vista es diferente ¡seguro!…, pero las circunstancias de cada uno son personales.

    Por otro lado, el artículo trata otro punto de vista con el cual no puedo estar completamente de acuerdo, y es el de alegar una cierta predestinación en los sucesos, pues en ella veo poco espacio al libre albedrío.

    Evidentemente, hay circunstancias en la Vida, que por más que se intente, no van a cambiar sustancialmente y, si han de ocurrir, más que quedarse sentado esperando el golpe, hay que prepararse para encajarlo…, pero repito, según quién y qué circunstancia…, y en qué estado de ánimo. Por eso, los “palos” son mayores para unos que para otros y, del mismo modo, la capacidad de unos y otros para resolverlos …, o no.

    Aunque en general creo que sería válida la opinión de que para dejar de tener mala suerte, lo principal es empezar por creer que no existe la mala suerte y, a continuación, analizar las circunstancias en el acompañamiento, no tanto en el consuelo…, porque lo que suele estar detrás es un problema de baja autoestima, que no se soluciona con un simple -”ánimo, para adelante, tú puedes… o un hay problemas mayores por ahí”. ¡No!, los problemas de cada uno son de cada uno, personales e individuales en sus circunstancias, en sus resultados, en sus consecuencias…

    Repito, son relaciones complejas las que unen circunstancias con caracteres y la resolución de problemas.

    En este sentido, sí comparto más la parte del artículo que hace referencia a “los amigos y la mala suerte” y las citas posteriores.

    Ayer oí un cita, con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Mentales, que me gustó en este sentido que tratamos. Venía a decir algo como: “tus palabras están llenas de buenas intenciones pero mi vaso esta vacío”.

    Hay que distinguir los buenos amigos de los que no lo son tanto… y precisamente es en las dificultades donde se averigua …, son como la “prueba del algodón” para el alma, pues el desengaño también puede ser doloroso…, si acaso se esperaba mucho de ellos y por inesperada respuesta.

    Un abrazo, José, y gracias por este artículo.
    Jorge Villanueva.

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  8. Al hilo de lo que aquí se habla, y como cada vez creo menos en las casualidades y sí en las causalidades, un libro precioso, que recomiendo a quien no lo conozca: “La Buena Suerte” de Fernando Trías de Bes y Alex Rovira. Si os decidís, espero que disfrutéis tanto con su lectura como he disfrutado yo.

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    • Cuánto te agradezco la recomendación, Rufino. Estas son interacciones en las que los lectores de Dame tres minutos siempre ganan.
      Ya sabéis. Oído, cocina. Yo desde luego, tomo nota y agradezco mucho la recomendación.
      Un abrazo fuerte

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