Compartir es amar

Lo sabes. No me hace falta confesarlo. En este blog, a veces, te escribo cuentos. Hay en mi bitácora más de uno; y de dos. Me viene, por ejemplo, a la memoria el “Cuento de Semana Santa”. Lo que hoy te traigo a Dame tres minutos no es precisamente un cuento… de Navidad. Es algo…

“Urgencia de sensatez” por Pedro Paricio

  Despedimos, prácticamente, el año con una nueva y generosa colaboración de Pedro Paricio Aucejo, a quien le agradezco mucho que me facilite disfrutar un poco más de la familia y del ocio navideño y de fin de año; mi familia también le da las gracias… Él sabe bien que lo que “se come en…

Educar desde la imperfección

Sabes que intento escribirte, más o menos, cada semana. No siempre es fácil. Ayer estaba dándole vueltas a eso. Pensaba en lo bien que había ido el último post sobre Inteligencia emocional y social. En que el listón estaba alto… y el calendario -y ya casi el cronómetro- apremiaban. Que no podía dilatarme más, vamos.…

Inteligencia emocional y social

Escribe Daniel Goleman: “Los grandes líderes nos mueven. Nos transmiten pasión e inspiran nuestras mejores cualidades. Cuando intentamos explicar el porqué de su efectividad, hablamos de estrategia, de visión o de ideas poderosas. Pero la realidad es mucho más primaria: el gran liderazgo llega a través de las emociones”. Y comenta a esto Francisco Alcaide…

Nos sobran discordias. Nos faltan abrazos

El padre de mi amigo Emilio (de quien te hablé en este post) conservó un refinado sentido del humor hasta el final de sus días. Seguro que te percataste de ello. Recuerda cómo concluía su despedida epistolar (y vital). Con esta postdata: ‘Ya os decía yo que ese médico no valía mucho…’. Leerla, me hizo…

Álvaro Serrano by Unsplash

La última carta: ante la muerte, ante la vida

“A abrir tras mi fallecimiento. Aseguraos de mi muerte, os lo ruego”. Con este texto encontró Emilio, un amigo del blog, una carta -la última- de su padre; en sobre cerrado, manuscrita y a su nombre. Y tal cual -como me pide emocionado-, os transcribo lo que aquel plasmó de su puño y letra, sabiéndose…