Cuando la amistad es sincera

La semana pasada quedé con un amigo -llamémosle Miguel-. Pues eso, que quedé con Miguel a tomar unas cervezas, unas cañas. Hacía mucho tiempo -mucho siempre es demasiado- que no nos veíamos: tarjeta amarilla. Me explico: no es admisible dilatar indebidamente las cosas buenas de la vida. Las que verdaderamente importan. No, mientras nos afanamos…

¡Salta de tu sombra!

El Principito: —“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”. Eso dice. Sin embargo, mis propios ojos, esos que se ha de comer la tierra, vieron -no hace tanto- algo esencial. ¿O serían mis ojos, mis oídos… mi corazón…

Descubrirte en el silencio

Hoy quiero hablarte de la importancia del silencio. Hace muy poco, lo hacía sobre la escucha. Que no es posible cuando hay barullo… ¿Comenzamos con una historia? Visitaba un afamado empresario un monasterio cuando, en su huerta, se topó con un monje que sacaba agua de un pozo. – ¿Qué aprende usted en su vida de…

Hoy nos hacen la entrevista… y el post

A lo largo de sus ya numerosos posts desde que vio la luz, Dame tres minutos ha ido abordando bien diversas cuestiones. Curiosamente, esta semana en que el blog ha superado sus primeras 500.000 visitas, uno de nuestros lectores, Roberto Álvarez-Galloso, nos demandaba, amablemente, una entrevista para su Noticiero. Te reproducimos la misma, sin perjuicio de…

El sentido de tu vida

Uno de los libros cuya lectura me marcó en su día es “El hombre en busca de sentido”, de Viktor Frankl. Esta pequeña gran joya fue escrita por su autor tras sobrevivir, desde 1942 hasta 1945, en varios campos de concentración nazis; entre ellos Auschwitz y Dachao. En su obra, Frankl subraya cómo, incluso en…

Más vale prevenir que curar

Hace algún tiempo te escribía y afirmaba: ‘Tú sigues siendo Superman’. Si hablamos de superhéroes, yo no soy precisamente Spiderman; aunque es verdad que últimamente estoy que me subo por las paredes. Estos días se me ha sobrado el vaso. Lo reconozco: estoy harto de leer, de escuchar, malas noticias. Malas noticias: ¡vaya novedad!, pensarás.…