‘Educar con pasión: entrenar un gran potencial’, por Maque Salcedo

Hoy tenemos la suerte de contar en Dame tres minutos con Maque Salcedo. Maque es -como ella misma se define-, una docente enamorada de su profesión. Se ha especializado en la atención de los más capaces y combina el aula con el coaching y el asesoramiento familiar. En su gabinete, EducaPassion (https://educapassion.com/), acompañan a las familias desde la primera sospecha de Alta Capacidad, buscando respuesta a todas las dudas que surjan. 

El post es muy interesante, así que -además de darle las gracias de corazón por esta entrada-, os dejo ya con ella:

Educar con pasión: entrenar un gran potencial, por Maque Salcedo

¡No me lo creo!

Me insisten que sí, tanto en casa como los del gabinete ese al que me llevaron mis padres, pero sigo pensando que todos se equivocan. No es posible que tenga la alta capacidad que ellos dicen, ¡si soy malísima! En el último examen de mates me bloqueé y saqué un 6. Cosa que tampoco entiendo porque es la asignatura que más me gusta y todo lo que va explicando el profe en clase lo pillo a la primera. Pero no sé, en los exámenes me quedo como en blanco y me atasco. A veces no comprendo muy bien lo que me preguntan porque hay cosas que para mí no tienen sentido. 

Esto que piensa María (nombre ficticio, pero historia real) es bastante habitual entre el alumnado de alta capacidad. Ella cursa 2º ESO y ha pasado por primaria con buenos resultados, pero sin que le suponga ningún tipo de reto, así que su capacidad de esfuerzo no ha sido entrenada. Relaciona el estudio con algo fácil, que no requiere demasiado trabajo. Disfruta con las buenas notas, aunque a veces no llegan y eso le desconcierta. Lo más lógico entonces es que dude de su capacidad, ¿por qué todos insisten en que ella es más capaz cuando no le salen las cosas?

Es frustrante que me digan que tengo una gran capacidad cuando no siempre obtengo buenos resultados. Sí, ya sé que debo estudiar y esforzarme cada día y, como soy una estudiante responsable, así lo hago. Pero me aburre soberanamente seguir estudiando cuando con una lectura ya me lo sé, es que no le veo sentido… también es agotador hacer 15 ejercicios de lo mismo si con uno o dos ya me ha quedado claro. 

Es muy difícil pedir a estos alumnos que, en casa, repitan una y otra vez lo que ya han hecho en clase hasta la saciedad. Por eso les cuesta mantener un ritmo de estudio y aprender a llevar a cabo ese esfuerzo necesario para avanzar hacia cursos superiores. Pueden terminar por desencantarse de su aprendizaje por puro hastío. Si a este aburrimiento le añades esas dudas sobre su verdadero potencial, debidas a no obtener siempre los mejores resultados, es frecuente que puedas encontrarte que desarrollen falta de autoestima.

Si surgen problemas asociados a no gestionar adecuadamente su potencial, es habitual que el entorno escolar decida dar prioridad a estos en vez de a estimular su capacidad, que por otro lado pueden empezar a poner en duda.

  • Yo no lo veo…
  • Si es tan inteligente, ¿por qué falla tanto?
  • No nos preocupa lo académico, sino lo social.
  • Está tan desinteresado que no procede hablarle de ampliar materia nueva.
  • Centrémonos primero en solucionar esto y, ya si eso, luego vemos los estudios…

Gracias a Dios, existen profesionales que saben que, con los niños de alta capacidad, todo esto que puede surgir es debido justo a la no atención de su potencial debidamente. Cuando nos centramos en estimular su aprendizaje, en retarles, en que su curiosidad innata se vea saciada, es cuando vemos ese brillo en su mirada tan característico. Es como si volvieran a la vida: estaban apagados y de repente se encienden y brillan. Y, ¡oh! sorpresa, todo lo demás desaparece como por arte de magia. Es como si quisiéramos alimentar a una persona celíaca únicamente con trigo y luego nos molestara que estuviera siempre enferma. Cambiémosle la alimentación y ya no nos tendremos que preocupar tanto por su salud.

Es importante que se hable de este colectivo porque hay mucho desconocimiento. Lo peor es que lo poco que se sabe está arraigado en mitos que perjudican la imagen que la sociedad tiene de estos niños. Siempre nos los presentan con gafas, frikis, sabelotodos, genios, antipáticos… pero no todos son así, hay de todo tipo, como sucede siempre. Lo que sí es común es que todos tienen la capacidad de aprender, de relacionar conceptos, más rápido que los de su edad. Esto, si no es detectado a tiempo, lógicamente no se va a trabajar y supone un peligro. No siempre, porque cada uno desarrollará sus propias estrategias en función de su personalidad, pero puede generar brecha entre lo que él piensa y lo que sucede a su alrededor. Por ejemplo, “esto es muy fácil y no entiendo por qué es necesario repetirlo tanto”, o “no tiene sentido que no haya sacado un 10 si lo había entendido todo a la primera”.

Son ellos los primeros que se auto-presionan y sufren por no querer decepcionar a sus padres, a sus profesores, a todos los que esperan sus buenos resultados. “Si dicen que soy tan inteligente, no puedo defraudarles” Es vital que les prestemos todo nuestro apoyo y confianza. El efecto Pigmalión, tan utilizado en educación, aquí es todavía aún más potente y necesario. Deben sentir que, tanto las familias como los docentes, estamos a su lado y creemos en ellos.

Son niños, tienen un potencial asombroso, pero no lo saben todo por ciencia infusa, necesitan aprender y avanzar. Ningún niño nace sabiendo estudiar. Todos lo van aprendiendo a lo largo de su vida escolar. Si ellos no han tenido ese entrenamiento, no les podemos exigir que “por arte de magia” de repente sepan hacerlo cuando lo necesiten. Y si están acostumbrados a que “todo es fácil” y que no debe costarles, cuando empieza a suponer una dificultad, se cuestionan su capacidad pensando que el problema está en ellos. Son sus primeros encuentros con lo difícil, no saben enfrentarse a ello por falta de práctica y tienden a rechazarlo. Es lógico que entonces pongan en duda su potencial y empiecen a verse tocados su autoestima, su capacidad de esfuerzo y su tolerancia a la frustración. Estas son palabras muy serias como para no tener en cuenta las consecuencias de no retar adecuadamente a cada alumno según sus capacidades. Es su derecho, pero es nuestro deber como comunidad educativa que cada alumno reciba el reto necesario para estimular su aprendizaje. Para ello, lo vital es que haya formación del profesorado y de las familias para desmitificar la imagen que hay de los alumnos con alta capacidad porque, cuanto más se les conozca, mejor se les atenderá.

Y aquí acaba Maque Salcedo su magnífico post en Dame tres minutos.

Y, pensando en esos niños, en esos jóvenes, yo te animo a difundir. Harás bien.

Muchas gracias.

 

 

 

2 comentarios en “‘Educar con pasión: entrenar un gran potencial’, por Maque Salcedo

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