Tu pasión lo cambia todo

alice-achterhof-85968 by Unsplash Pasión

 

Te lo he comentado ya alguna vez: ‘sentirte bien en tu propia piel’, que dirían los franceses, es una cuestión esencial.

Gozar de suficiente autoestima es tan necesario para vivir como el oxígeno: aceptarse, sonreírse ‘en el espejo’: quererse.

No siempre pasa. 

Hay quien, desgraciadamente, no cumple el ‘amarás al prójimo como a ti mismo’. Se vuelca, sí, en el vecino, pero… se olvida de la parte final: del ‘como a ti mismo’. Personas que se hacen daño, sufren, por falta de propia estima, indebida e injustamente.

No sé por qué, pero me viene a la memoria -si te sirve alguna vez como analgésico- este proverbio chino: no siempre puedes evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre tu cabeza; pero sí puedes impedir que hagan su nido en tu cabellera.

¿Y a qué viene todo esto?

Hoy escribo este post pensando en los chavales que estudian; quizás en un hijo tuyo: en adolescentes y jóvenes que se forman para forjarse un futuro.

En mi experiencia personal y profesional me he topado en más de una ocasión con chicos que habían interiorizado que no servían para nada. Error. Y ¡horror!

Porque, aunque ninguno servimos para todo, todos -lo subrayo- todos somos buenos para algo. Y, mejor aún, para alguien.

Tenlo y déjalo siempre claro. Y ayuda a descubrirlo; o a subrayarlo. Afirmaba Buda: ‘El don más grande hacia otros no es compartir nuestra riqueza, sino hacerles descubrir la suya’.

Es verdad que hay quien no lo practica. Peor: como sentenciaba Einstein, hay quien juzga a un pez por su habilidad para trepar a los árboles: el afectado vivirá toda su vida creyendo que es estúpido. Y estamos perdidos… También lo está -por cierto- ese ‘juez’ con tan poco juicio…

Del don de la inteligencia

Más de una vez te he comentado que hay gente muy lista para hacer logaritmos y muy tonta para hacer los recados. O viceversa.

Y nadie es, por ello, mejor que nadie. Siempre pienso en cómo se utilizan los talentos… más que en cuántos se tienen. ¿Recuerdas esto?

Los logaritmos, las matemáticas, son, sí, importantes (y está bien dominarlas). Sin ir más lejos, en mi casa comíamos gracias a ellas (mi padre, con cinco hijos, tenía que hacer muchos números para sacarnos adelante… y, pluriempleado, impartía clases de esa materia en un centro de FP).

Pero, sin restar un ápice a la importancia de las matemáticas, o de cualquier otra asignatura, siempre me viene a la cabeza este diálogo entre un padre y un profe:

-Maestro, tengo un problema con mi chaval. Me trajo las notas: muy altas en dibujo… pero bastante bajas en matemáticas.

-Y ¿qué harás?, dijo el profesor.

-Le voy a poner, ya, a recibir clases particulares de matemáticas.

-Ponlo más bien, de inmediato, a recibir clases adicionales de dibujo. Alcanzará su verdadera excelencia.

Todos servimos para algo, pero no todos servimos para lo mismo. 

Por cierto: aquello que se nos da bien es -qué casualidad- lo que nos suele gustar. A veces… hasta apasionarnos.

Y ¡qué importante es la pasión!

No sé si has leído ‘El elemento’ de Ken Robinson. Su subtítulo deja claro de qué va.

Y ¿qué señala aquel?

Algo aparentemente sencillo: ‘Cómo descubrir tu pasión lo cambia todo’.

Nos pasamos media vida trabajando. Y conviene aquí recordar a Confucio: ‘Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida’. Tampoco es eso, pero ya me entiendes (o, mejor dicho, ya le entiendes a Confucio).

Hacia ello debemos intentar orientar a nuestros chicos. Que a veces están bastante perdidos…

A la pasión por lo que haces, obviamente, hay que añadirle facultades, habilidades, aptitudes para hacerlo (tengo un amigo que siempre me recuerda mis genialidades futbolísticas infantiles; y lo bien que barría el patio cada vez que, arrastrado, peleaba un balón; digamos que era ‘ambitorpe’; no he mejorado). No basta solo con que algo te guste… pero ¡sí es un primer paso!

Y, por otra parte, si eso que te entusiasma, lo cultivas, lo logras hacer muy bien… y te conduce a un empleo, jugada redonda. 

Continuaré hablándote de esto en un próximo post: ‘Pasión, capacidad y empleabilidad: 3 pilares para un buen futuro’. Me comprometo a escribirlo.

Mientras, te dejo este breve vídeo. Te gustará. 

 

Por cierto, ¿sabes qué les apasiona a tus hijos? O … ¿sabes cómo ayudarles a descubrirlo?

Y tengas o no hijos… (que a quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos), ¿me ayudas a difundir?

¡Muchas gracias!

 

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8 comentarios en “Tu pasión lo cambia todo

  1. Muy buen post, José. Pienso que puede ser de gran ayuda sobre todo para los padres y en especial para aquellos que, sin mala intención, quieren “proyectar” en sus hijos proyectos que tuvieron ellos en algún momento de sus vida y que por razones diversas, no llegaron a conseguir.

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    • Muchas gracias, Begoña, por tus palabras y comentario. Siempre intento que el post haga pensar. Y, a veces, me sorprenden muy para bien algunos análisis. Aportan mucho al blog. Así que post y comentarios se retroalimentan y nos son útiles a todos.
      Buen fin de semana y muchas gracias de nuevo,
      José

      Le gusta a 1 persona

  2. Buenas noches José: ¡ya he acabado todos mis estudios! Y rápidamente he visitado mi casa de acogida (Dametresminutos) jajajaja Me has dejado “muy rayada” así que, voy a utilizar este rincón para desahogarme.
    Nos dices que el post lo escribes pensando en los jóvenes a los que debemos orientar sobre su futuro y, aquí has dejado grandes ideas. Yo lo primero que transmito es que a mi edad, sigo reinventándome. Muchas veces pienso si esto ha sido producto del poco acierto en mis primeras decisiones (me equivoqué al elegir la carrera) o que, incluso a pesar de algunos desaciertos, todo ha ido formando lo que hoy soy… Realmente creo que todo ha servido, alegrías y cicatrices.
    Como bien has señalado, lo que ahora tengo claro es que lo principal es sentirte bien con lo que haces. Sentir que aportas. Ser capaz de aceptarte y quererte. Y esto último hay que trabajarlo. Parece obvio que uno se tiene que querer y nada más lejos de la realidad. Hoy día tenemos un nivel de perfeccionismo enorme. Queremos todo perfecto a todos los niveles y esto, a muchos nos hace no aceptarnos, sentir que no llegamos o exigirnos más de lo preciso. Efectivamente tenemos que conocernos, porque todos somos buenos para algo y es lo que tenemos que potenciar.¡No empeñarnos en hacer otras cosas! Y ese algo en lo que somos buenos, para lo que tenemos facultades, nos suele gustar más. De ahí que el truco esté en hacer de esa pasión nuestra profesión. Como tú, creo que esa es la orientación que tenemos que dar a nuestros jóvenes.

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    • Enhorabuena por ese fin de etapa, Natalia!!!
      Todos seguimos reinventándonos (al menos, yo… y soy mayor que tú). También yo creo que equivoqué mi itinerario profesional. Pero, como tú dices, con alegrías y cicatrices, cada uno es como ha resultado tras ese recorrido vital. Y, sí, hay que quererse. Como somos. Aunque trabajemos, día a día, para mejorar.
      Y, siempre, trabajar para sacar nuestra mejor versión. En beneficio propio y ajeno. Ponerle pasión seguro que ayuda a ello! Y si ya lo apasionante es tu trabajo… ni te cuento.
      Un abrazo muy fuerte y feliz día de la madre!!!

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