Razones para el optimismo

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Dicen que todo se pega, menos la hermosura. Entre ese “todo” está el pesimismo.

Tener pesimistas en tu entorno es tóxico y peligroso. Y, curiosamente, no nos lo suelen advertir.

Sin embargo –tiene bemoles la cosa- sí nos subrayan que el optimismo es contagioso. No querrán que nos situemos en posición de prevengan… ¡Pero si lo que necesitamos es una epidemia, qué digo epidemia, una pandemia de optimismo!

Esos señores de negro…

A veces, te encuentras en la barra del bar, en la calle, en la oficina, a gente que parece la página de sucesos con patas. O la de necrológicas. Solo te cuentan lo malo. Todo lo ven negro. Siempre. Sin excepción. Y, cuando hay algo irrefutablemente positivo, te advierten: fijo que se acaba.

En varias ocasiones te he hablado de la importancia de sonreír, de intentar hacer la vida agradable a los demás, de repartir alegría.  Con sesenta y tantas entradas en el blog ya uno no se acuerda de todas ellas sobre la marcha pero me viene a la cabeza el post de “Las buenas noticias dependen de ti” (enlace) o el de “Sonríe, en serio” (enlace). Y, sobre todo, lo que me viene a la memoria es el libro del doctor Mario Alonso PuigVivir es un asunto urgente”. Te lo recomiendo muy de veras. No me pagan comisión, ¿eh? Además, me costó menos de 9 euros. Y es de los que conviene releer. De nada, Mario.

Es verdad que la vida tiene contrariedades. A veces, nos tomamos las pequeñas como grandes. Como cuando no nos funciona el ascensor: señal de que lo tienes. O cuando te ponen la calefacción central un poco alta y el piso se calienta en exceso… Piensa en quienes no tienen ni calefacción, ni piso (estos días he visto en Madrid –da dolor- a varias personas durmiendo bajo cartones; también se ven en Pamplona). Te comentaba que sufrimos contrariedades: como cuando al móvil se le está acabando la batería. Eso nos aporta dos datos. El primero: tenemos móvil; el segundo, a falta de cargador, en breve estaremos desconectados, ¡libres! Que, a veces, qué bien nos vendría…

Ponte las gafas de color de rosa

Pero que me estoy yendo por los cerros de Úbeda. Que quería hablarte de optimismo. Recuerdo haber visto en las redes (hará un par de años, era plena crisis) la fotografía de una camioneta comercial que, rotulada en su parte posterior, gritaba: “¡El vaso está medio lleno!” Yo a ese tío le compro; le compro aunque sea…  la actitud.

Te hablo del vehículo y su chófer y recuerdo esa cita de que el optimismo es la fe que conduce al éxito”. Nos la decía la escritora estadounidense Hellen Keller, por cierto ciega y sorda, que añadía: Nada puede hacerse sin esperanza y confianza”.

Y si, como escribía -también en inglés- H.G. Wells, finalmente tu optimismo resultara injustificado al menos habrías vivido de buen humor. ¡Y que te quiten lo bailao!

Es cierto que a veces la vida es dura. Pero también lo es que a veces nos quejamos demasiado. Somos tan miopes para tantas cosas buenas, cotidianas… que necesitamos ponernos gafas. Si puede ser, aún mejor, con los cristales de color de rosa. En beneficio propio y de terceros.

Quizás me digas que parte de la actualidad diaria no invita, precisamente, al optimismo. Y esto me recuerda una frase de Churchill. El mismo Churchill que se autocalificaba de optimista, porque “no parece muy útil ser otra cosa”. Afirmaba el que fuera primer ministro de Reino Unido: Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”. Por cierto, si conoces a alguien a quien le pasa esto último hazle un favor: prescríbele –son tres minutos- que lea mi post “No te tomes tan en serio” (enlace). Seguramente, le vas a dejar contento. Y a mí, también.

Al grano

Acabo con un chiste que me contaron anteayer y que me animó a escribir el post. Léelo desde el animus jocandi con que lo escribo:

Dice que se encuentran dos amigos y uno le comenta al otro:

-Chico, tengo un grano aquí –se señala bajo la barbilla- desde hace unos días…

-¡Ay, mírate! ¡Eso es, probablemente, malo! Es malo seguro. Mírate. Además, tu padre murió de cáncer, ¿no? Ay, ay, ay…

El del grano, que ya era aprensivo, se queda hecho polvo. Con un nudo en la garganta decide volverse a casa. Mientras se va montando una película de terror sin otro fundamento real que un pequeño grano; y la conversación con ese amigo destalentado que sabe de medicina lo que yo de trigonometría.

De camino al hogar se da de bruces con otro amigo, que le saluda jovialmente.

-No estoy para bromas, le dice el del grano. Mira lo que tengo bajo la barbilla.

-Un granico, ¿y?

-¡Cómo “y”! ¡Que esto es malo seguro! Que mi padre murió de cáncer…

-Anda, tío, no te agobies por adelantado. Mírate y verás que no es nada. Además, ¡quién te asegura que tu padre fuera tu padre!

Pues eso, que como subrayaba Franklin, no anticipemos las tribulaciones ni temamos lo que seguramente no nos puede suceder. Y añadía: “Vivid siempre en un ambiente de optimismo.

Sabemos bien que el optimista tiene siempre un proyecto; y el pesimista una excusa. Y de excusas estamos sobrados. Necesitamos proyectos. Y ponerlos en marcha. Recuerda –también lo afirmaba Hellen Keller– que ningún pesimista ha descubierto nunca los secretos de las estrellas, ni navegado a tierras inexploradas, ni ha abierto un nuevo espíritu humano”.

¡Ánimo!

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26 comentarios en “Razones para el optimismo

  1. Después de leer tu nueva entrad “muy despacio”, me han venido algunas ideas a la cabeza. Comentaré alguna de ellas. La primera es que en ocasiones cuando te comportas como una persona optimista, suele haber algunas personas alrededor que piensan , incluso te dicen “no te enteras de qué va la película”, ¿Cómo puedes ser optimista tal y como está TODO? Son los que en la entrada llamas tóxico.
    Otra idea que me ha sugerido esta entrada es la de que siempre que he visto un vaso medio lleno, he pensado, voy a por más agua, siendo ésta la actitud que siempre he adoptado en mi vida.
    Finalmente a estas personas tóxicas, les preguntaría ¿has pensado a pensar qué puedes hacer para ayudar a las esas personas que no tienen nada de lo que tu calificas de “imprescindible” y así mejora la sociedad en la que vivimos?. Seguro que si cada día se hace algo concreto, ser optimistas es fácil y además resulta muy gratificante. Os lo puedo asegurar por mi experiencia personal.

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    • Muchas gracias por tu comentario, Begoña. Cuánto enriquecéis el blog con vuestros comentarios! Eso sí que son razones para el optimismo! Un abrazo para Pedro y otro para ti!

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  2. ¡Ánimo! Es una de las mejores cosas que podemos decirnos y decir a los demás. Ayuda a no desfallecer, a continuar, a buscar aspectos positivos a nuestro alrededor… Estoy convencida que la mayor parte de las personas optimistas son muy buenas dando y dándose ánimos.

    Al fin y al cabo, y como decía mi padre, ¿para qué vamos a pasarlo mal pudiendo pasarlo bien y cobrando lo mismo?

    Lo que mi padre no contaba era el gran capital en bienes intangibles que lleva consigo “pasarlo bien” 😉

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  3. Ya lo decía mi Abuela, mujer luchadora, optimista y de profunda fe: “Hay que dar gracias a Dios cada dia hasta por el agua tibia para ducharnos..”. Entonces pensaba que era una exagerada, ahora pienso que me ha dejado su mejor herencia, aprender a ser consciente de las pequeñas cosas y sentirlas como un lujo. Gracias por tu articulo y por recordarnos las cosas que parecen evidentes.

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    • Muchas gracias a ti, Vicky. Tu abuela, desde donde te esté viendo, se sentirá orgullosa de ti. Sus palabras calaron en su nieta. Y ahora, además de compartirlas, las transmites. Muchas gracias por tu comentario. Feliz inicio de semana!

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  4. En cursossobre resiliencia ,no enseñaba que el mudo es el 80/20.Hay un 80%de cosas buenas pero nos han educado para ver sólo el 20 % que son las malas.Hay que trabajar todos los días para cambiar.
    Gracias.Me ha encantado!!Sobretdodo lo del rosa.Hoy es el dia de Cáncer de Mama.

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    • Muchas gracias, Gloria! Un día importante para todas las personas. Lo sentimos quizás muy especialmente aquellos a quienes el cáncer nos arrebató algún ser querido. Me alegro de que te haya gustado el post. Mil gracias por tu comentario! Feliz semana!

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  5. Le llamamos ser optimista pero yo creo que se trata de no ser tan egoístas, de apreciar lo que tenemos y disfrutarlo sin pensar en lo que no tenemos, de saber estar alegres y en paz y de no dar tanta importancia a los contratiempos. Esa maravillosa sonrisa de un hijo, el guiño de un amigo, las palabras del que te vende el pan, la abuelilla que te habla en un semáforo sin conocerte, el perro que al pasar te pide caricias, un colacao caliente entre las sabanas, los amigos como tu que comparten su saber, etc,etc…

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    • Muchas gracias por tu comentario. Me recuerda al post de este blog “Escoge la gratitud”. Creo que en él hablábamos de ello. Nunca está de más subrayarlo. Optimista, positivo, agradecido, altruista… Hacer entre todas las personas un mundo más humano!

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