No te tomes tan en serio

En el mismo patíbulo, poco antes de ser ejecutado, el político y humanista inglés Tomás Moro solicita a su verdugo: “Ayúdame a subir las escaleras, que de bajar ya me encargo yo”. El asombroso sentido del humor que muestra el que fuera canciller de Enrique VIII ante semejante trance constituye una aplicación práctica de las “bienaventuranzas” que nos legó por…