Quo vadis?

Cuentan que el escritor británico G. K. Chesterton era un gran despistado. Viajaba un día en tren cuando se le acercó el revisor para pedirle su billete. Chesterton se puso a buscarlo pero no lo encontraba; repasó sus bolsillos, rebuscó por todos los sitios, su monedero, su maletín… y no daba con él. Se estaba poniendo cada vez más nervioso… Al constatar…