¿Nos examinamos?

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Hace años me contaron una historieta. Verdadera o no, tiene su miga. Vamos a empezar sonriendo, que es de lo poco por lo que -aún- no pagamos impuestos. Perdón; no quiero dar ideas…

Este era un joven estudiante que, hace muchas décadas, debía superar un examen oral (la reválida) para acceder a unos estudios superiores. Cuentan que iba muy, pero que muy bien recomendado ante el tribunal; y que este se lo quiso poner fácil. Falta le debía de hacer al chico, pues también dicen (y así se constató) que iba muy, pero que muy mal preparado…

El presidente del tribunal, le preguntó al chaval por el Descubrimiento de América:

– Colón… Colón…, decía el examinado.

Al ver que el joven se atascaba y no pasaba del personaje, cambiaron de tema:

– Háblenos de los Reyes Católicos.

No te digo que respondió que fueron Melchor, Gaspar y Baltasar, pero casi… Estaba absolutamente pez.

Y así siguió la cosa. Hasta que acabó con la paciencia del tribunal, cuyo presidente le planteó:

  • Oiga, ¿usted cree que así se puede aprobar?
  • No, no…, musitó el alumno, mirando al suelo.
  • Pues, sí: ¡se puede, se puede! dicen que replicó el presidente al recomendado.

Recordaba el relato (este de que a veces creemos que las cosas no pueden pasar y pasan) porque siempre hay alguno que te dice: – Sánchez, Podemos, Bildu, la Covid, Filomena, el volcán, ahora esta guerra, la ruina económica, los precios disparatados… ¿qué más nos puede pasar?

Y yo le digo que calle, porque me viene a la memoria ese “¿Usted cree que así se puede…?”, y el subsiguiente y desconcertante “¡Se puede, se puede!”. Y se me pone un nudo en la garganta. Porque podernos pasar más, podría; podría…

No quiero ser adivino, y menos pájaro de mal agüero, que de aquí a que leas esto que tecleo van a pasar días, y han de pasar cosas. Santigüémonos. Y ya que digo esto: hay que rezar más. Y hacer más: Que “a Dios rogando y con el mazo dando”. Advierto que lo del mazo es metafórico, que lo mismo me detienen, primero por delito de odio o coacciones -por animar a rezar- y, además, por incitación a la violencia -por lo del mazo-.

No pretendo acongojarte, porque ni sirve de nada ni es muy cristiano. Quiero, más bien, animarte, a la vez que agradecerle, sumarme y darle la razón a la nueva rectora de la Universidad de Navarra, María Iraburu. Señalaba en el diario El Mundo: “Europa ha despertado y nuestras raíces pueden servir para construir una sociedad justa y libre”.

¡Europa ha despertado! ¡Ojalá! Falta hace. Porque el sueño era ya una pesadilla. Hace escasas semanas, nos desayunábamos con que el objetivo de Macron, en su presidencia de turno de la UE, era incluir el aborto en la Carta de derechos fundamentales. Espero que ni lo intente. Y que se dedique a salvar vidas, a defenderlas, a cuidarlas, que es para lo que se le paga: las de los más vulnerables y -entre ellas- las de los afectados por la tragedia de la guerra de Putin.

Me gustó que la rectora Iraburu viera el vaso medio lleno. No es fácil, cuando te escribo esto. Rezamos poco. Tú quizás no. Pero otros sí. Y mira que la misma Virgen María nos pidió que orásemos por la conversión ¡de Rusia! Ni por esas. Rezamos poco. ¿Y qué hacemos?

Si la UE no vuelve a nutrir y cuidar sus raíces, nadie dará un duro por ella. Si Europa pierde sus raíces, si no vuelve a ellas, lo pierde todo, Será un árbol seco, muerto.

Pero ni la rectora, ni tú, ni yo, estamos aquí para ver que eso sucede, ¿no?

Hagamos todo lo que buenamente podamos, cada uno desde donde le toca. Y encomendémonos al Más Alto Tribunal, con la confianza de que, en su momento, nos dirá -amorosamente y con misericordia-:

– José (cámbialo por tu nombre), ¿tú crees que así se puede aprobar?

Y añadirá, de seguido, con una sonrisa y un gran abrazo: – Se puede, se puede.

(Este artículo se publicó recientemente en Mundo Cristiano. Te animo a que te suscribas).

3 comentarios en “¿Nos examinamos?

  1. España, y Europa en general, va camino del caos aunque algunos piensen que no. Se están perdiendo nuestras raíces, que una cosa es aceptar al diferente y otra dejar que nos metan el pie.
    Ignoro si mi comentario eso políticamente correcto, pero es lo que pienso.

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    • Lo importante de los comentarios, a mi entender, no debe depender de la corrección política (para eso tenemos la libertad de expresión, digo yo) sino de que no sean injuriosos o se lleven a cabo de forma maleducada, o con insultos. Por lo demás, ¡viva la libertad!

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