‘Mi vida con un TDAH’, por Milagros Martín-Lunas

Hoy me ha escrito Mila para hablarme de su nuevo libro, cuyo título ves arriba.

Mila es, para mí, una amiga. Sobre todo. Luego, es una magnífica persona, una enorme periodista y escritora (con todas las letras)… y muchas más cosas.

La vida hizo que coincidiéramos “gracias” a las siglas que destacan como parte del título de este post: TDAH.

A partir de aquel momento, ha llovido un poco… Y su pequeño -su hijo- ya es todo un hombretón. O casi.

Con ocasión de la publicación de su libro, esta mujer, navarra como yo, nos presenta este pequeño aperitivo; sobre lo que para ella ha sido una obra vital (como ella misma confiesa).

Te dejo con la autora y con dos propuestas, una fácil y otra ¿quién sabe?:

  • Compra su libro y recomiéndalo (esta es la fácil; abajo tienes el enlace).
  • Y… si sabes de alguien que necesite de una buena (insisto, buena) periodista, háblale de Mila. Te lo agradecerán los dos. Creo que más, si cabe, el empleador.

Mila dice así…

Mujer madura, madre y periodista no resulta una buena combinación. Así me va. Terminé de escribir ‘Mi vida con un TDAH’ en febrero de 2019, en plena marea perfecta. Con medio siglo cumplido en el cuerpo, el alma rota y una carta de despido en la mano. El miedo se instaló de nuevo en mi piel, a la incertidumbre de no saber qué iba a ser de mí se le sumaba la eterna pregunta: ¿Seré capaz de sacar adelante a mi hijo? Era la segunda vez en cinco años que me sorprendía la marea perfecta. Me volvió a atrapar la crisis, esta vez a traición. La misma crisis que lleva años lanzando periodistas por la borda, tratando a su capital humano como lastre deteriorado, culpabilizando al personal de su amenaza de hundimiento económico cuando el problema es otro. Aquí sigo desde entonces, nadando entre olas gigantes, procurando no ahogarme, con un libro en la mano, ejerciendo de profesora confinada con un menor que depende de mí y llamando a todas las puertas conocidas y no conocidas en busca de trabajo urgente.

‘Mi vida con un TDAH’ nació por encargo y a raíz de un blog en el que, gracias al consejo de José Iribas, me lancé a compartir mis miedos, mis conflictos, mi lucha diaria y, por qué no decirlo, mis aprendizajes con el TDAH. Un par de años después, Antonio Rubio, el espejo profesional donde me gustaría reflejarme, me pidió que convirtiera aquel blog en un libro. Yo tenía claro que vomitar miedos sin ofrecer una solución no tenía sentido alguno. Podía servirme de catarsis, como me estaba sirviendo el blog, pero nada más. Necesitaba aportar un valor mayor que el mío. Acostumbrada a dirigir todo tipo de producciones, se lo comenté a César Soutullo, el médico de mi hijo que durante 20 años ha sido director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra y ahora está en Houston envuelto en un nuevo reto. Le pareció una idea estupenda. Sin preguntas, de la forma más generosa se ofreció a darme la mano en esta aventura. Sin él nada tendría sentido. Las intervenciones del doctor Soutullo aportan a ‘Mi vida con un TDAH’ un punto de vista médico de un valor inestimable. Para colmo, cuento un prologuista de lujo. Pau Donés, con una generosidad aplastante, comparte con el mundo sus conflictos escolares y desvela cómo fue capaz de reconvertir lo que para el colegio eran defectos en virtudes.

Especializado en el tratamiento del TDAH, el doctor ha liberado los miedos de multitud de padres y madres que, durante esas dos décadas, aterrizábamos en su despacho de la cuarta planta de la clínica. Padres y madres desconcertados frente al comportamiento disruptivo y los problemas académicos de nuestros pequeños. No contento con eso, ha sido capaz de formar y tejer una red de profesionales absolutamente preparados para diagnosticar y tratar este trastorno, una urdimbre que hoy se extiende por todas las grandes ciudades españolas.

Para los que no lo sepan, los niños y niñas diagnosticados con TDAH tienen un trastorno del neurodesarrollo producido por una alteración del cerebro. Pueden tener tres tipos de síntomas: dificultad para regular la actividad, lo que provoca la hiperactividad; impulsividad, hacen cosas sin pensar en las consecuencias, y dificultad para mantener la atención ante un estimulo importante. Estos tres tipos de síntomas pueden aparecer juntos o por separado, además un tanto por ciento elevado presenta otras cormobilidades como dislexia, discalculia, el Trastorno negativista desafiante o problemas de aprendizaje.

Cuando el TDAH entra en casa, te revoluciona el alma, tu hogar y todo lo que te rodea. El diagnóstico provoca una serie de sentimientos encontrados. Descansas porque por fin tus miedos ya tienen nombre, pero se abre ante ti un abismo. En ‘Mi vida con un TDAH’ comparto los momentos de soledad, la dificultad de tratar lo que le pasa a nuestros hijos con otras personas o el sentimiento de culpa que muchos te transmiten con ciertos comentarios tan hirientes como: “tu hijo hace contigo lo que quiere”, “la culpa es tuya porque le consientes todo”. Desnudo los miedos, las preocupaciones y las pequeñas grandes victorias conseguidas, los entrecruzo con con mi propia existencia y con los sabios comentarios del doctor Soutullo con la única intención de poder ayudar a quienes, como yo, un día se toparon con el TDAH y se sienten absolutamente perdidos.

Los niños y niñas con TDAH son menores que, por sus dificultades, requieren mucha atención. En su día, decidí sacrificar mi profesión para estar presente y atenta a sus necesidades. Hoy, a las puertas de la adolescencia, me siento orgullosa de la persona que crece en su interior. El día a día ha sido muy duro, y lo sigue siendo. Rutinas, terapias, apoyo escolar y extraescolar, que en nuestro caso se lo he dado yo porque todas las necesidades de estos niños van a golpe de cartera y, dadas las circunstancias, no podía contratar un profesor en casa o pagarle una academia. Juntos hemos aprendido y avanzado mucho.

‘Mi vida con un TDAH’ es también una llamada a los maestros. ¡Me encanta esa palabra! Considero que ellos tienen un peso importante en la educación y muchas veces no están preparados para que el TDAH entre en el aula. Cada niño es único y especial, cada uno florece a su ritmo y tener TDAH no es algo negativo. Simplemente son diferentes, aprenden de otro modo, pero ni la educación ni la sociedad está preparada para lidiar con lo diferente. Los maestros deberían se capaces de despertar la curiosidad, la necesidad de aprender. Lo sabéis mejor que yo. Un niño curioso, investiga, pregunta y termina aprendiendo. Si os lanzáis a la aventura de leer ‘Mi vida con un TDAH’, espero que os guste porque entre sus líneas me he dejado un trocito del alma.

Mi vida con un TDAH

Libros.com

Te dejo el enlace de compra.

https://libros.com/comprar/mi-vida-con-un-tdah/

 

 

 

 

 

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