La Formación Profesional ante un momento clave

Así se titula -pues creo que es la realidad- la colaboración que hace escasos meses llevé a cabo para la Fundación Europea Sociedad y Educación. La misma está incorporada a la interesante publicación que anualmente lleva a cabo dicha entidad junto a la Fundación Ramón Areces bajo el título “Indicadores comentados sobre el estado del sistema educativo español”. La de ahora, lleva fecha -obviamente- de 2019. Te dejo, por su interés, un enlace a la obra en su conjunto.

“La Formación Profesional ante un momento clave”, por José Iribas

Me dispongo a redactar este comentario y me vienen a la cabeza algunas de las distintas perspectivas, personales y profesionales, desde las que he podido conocer la Formación Profesional (FP). Todas me han facilitado, en una u otra medida, poder valorarla desde diversos puntos de vista y de una manera global.

Mi padre fue profesor de Formación Profesional. Así que en casa la vivíamos de cerca. Uno de mis hijos es ahora técnico superior de FP. Inició sus estudios siendo yo consejero de Educación de Navarra. Durante mi trayectoria política legislé sobre Educación y Formación Profesional (como senador) o la gestioné (como consejero). Más: incluso colaboré con ella desde el ámbito municipal, como alcalde o concejal-delegado de Educación (¡qué importante es -por cierto- que las administraciones locales se impliquen en materia educativa!).

Hace algún tiempo, la Fundación Atresmedia me encargó trabajar en unos análisis, estudios, propuestas, etc. sobre el estado de la FP en España. Todo ello, en el marco de la iniciativa Descubre la FP, que llevan a cabo aquella entidad y la Fundación MAPFRE, y que cuenta como socio académico con el IESE. Por su actualidad e interés te remito a su web1 y, específicamente, al documento que en ella se incluye bajo el título Reflexiones sobre la Formación Profesional de Grado Medio y Superior en España2. El mismo (presentado el pasado año) pretende realizar una radiografía sobre el presente y el futuro de la FP.

Mucho se ha escrito sobre la importancia estratégica de la FP de cara a dotarnos de técnicos intermedios o superiores. Y, por tanto, de su potencial para el crecimiento socioeconómico, la competitividad empresarial y el incremento del empleo (especialmente, del juvenil). Todo ello es especialmente relevante ante la Cuarta Revolución Industrial que afrontamos3. Ya se apuntaba en 2010 desde las instituciones europeas4. Y, en España, no tenemos –luego incidiremos en ello– la mejor posición de salida.

A estas alturas, existe bibliografía abundante de análisis o diagnóstico de la situación actual de la FP: de sus datos y de su DAFO. Gran parte de lo publicado está lleno de coincidencias.

Por su vigencia y relevancia, y por provenir del sector empresarial -contratante por definición-, quiero mencionar La educación importa5, publicado en 2017 por la CEOE, con destacadas referencias a estos estudios.

Es verdad que hay mucho análisis compartido o compartible. Tanto que uno recuerda el riesgo de quedarse en aquello de “por el análisis a la parálisis”. Ya sabemos bastante del diagnóstico. Hace falta ahora coincidir en la terapia y aplicar medidas para hacer crecer cuantitativa y cualitativamente nuestra FP, que lo precisa –no es solo cuestión de imagen y difusión, que también– y que lo merece.

Existe una urgencia ante ese reto esencial para nuestro país. Y unos actores, a quienes me refiero a continuación, que deben propiciar (cada uno en el ámbito de sus respectivas responsabilidades) las transformaciones necesarias.

Las Administraciones (1+17) han de tirar del carro con planes estratégicos y una oferta adecuada6 atendiendo a lo territorial, sectorial y global; evaluando el sistema y los planes –lo que no se evalúa se devalúa– para mejorar; informando proactivamente al potencial alumnado y a las familias (con especial atención a la enorme diversidad de oferta y a los datos de empleabilidad7 ); desburocratizando; favoreciendo la flexibilidad, la actualización curricular y la autonomía de los centros; mejorando las pasarelas y transitabilidad entre estudios; inyectando recursos con eficiencia… Ya que menciono la eficiencia, –discúlpeseme la digresión–, la FP a distancia, a pesar de su crecimiento exponencial, debe seguir potenciándose por lo que aporta, por su flexibilidad y costes. Es precisa, en fin, la cooperación entre unas y otras administraciones (incluyo aquí a las locales); y con el resto de colectivos interesados.

Los centros educativos y el profesorado necesitan, ya de inicio, que se garantice que quienes se matriculan están, de hecho, suficientemente capacitados para cursar FP. Esenciales son (en FP, pero también en sus etapas previas) los orientadores vocacionales y profesionales de los alumnos, que den visibilidad y animen, cuando proceda, a optar por esta o por otra alternativa.

Los centros de Formación Profesional –ahí necesitan también apoyo– deberán contar con profesionales (docentes, expertos…) competentes en aquello que imparten, plenamente actualizados; que conecten con –o provengan de– empresas del entorno y sector; formados para promover la innovación y el emprendimiento, y el empleo de las tecnologías; dotados de los mejores recursos para impartir una formación como la que necesitan sus alumnos y unos actores económicos y empresariales que trabajan en lo local y en lo global (donde es básico un determinado conocimiento de inglés…).

Los empresarios, por su parte, han de cooperar con el resto de agentes: empezando por demandar cualificación para sus contrataciones; favoreciendo la consideración social de la FP; implicándose a la hora de elaborar o actualizar el currículo; o fortaleciendo una idónea conexión con los centros, al ofertar formación y prácticas -con buenos tutores para los estudiantes; y, posibilitando la extensión de la FP Dual, que, como se observa en la tabla 2 del informe, tiene aún mucho camino que recorrer.

También es esencial potenciar las matrículas en FP, en general, como recurso alternativo, no subsidiario (con especial hincapié en las de Grado Medio). Ahí está nuestro mayor déficit. Nótese (gráfico 21 del informe) que nuestras tasas de graduación en Formación Profesional están muy por debajo de la media de la UE y de la OCDE (2016: España, 24,8%, UE-22, 41,1%, OCDE 35,6%). Y constátese la evolución (gráfico 16) del número de alumnado matriculado en FP de Grado Medio en los cursos 2007-2008 a 2017-2018: claramente insuficiente para las necesidades de nuestro tejido socioeconómico. La tabla 1, sobre la variación de alumnado de FP curso 2018-2019 con respecto al anterior, nos lleva a las mismas conclusiones.

¿Y qué deberíamos hacer para mejorar todo esto? Permítanme que haga mías unas palabras del profesor Antonio Argandoña en su magnífico artículo Formación Profesional, por favor”8:

Quizás deberíamos empezar sentando en la mesa de diálogo a empresas, centros educativos y administraciones públicas, no para hacer un estudio -hay unos cuantos muy útiles-, ni para inventar nuevos proyectos, que ya tenemos, sino para hacer un listado de compromisos: tú, ¿qué vas a hacer? Y, para hacerlo, ¿qué necesitas que te dé este, y el otro, y yo? Y después, a trabajar. Y a dar cuentas.

Y aquí concluyo con algo que no mencionaba Antonio Argandoña: necesitamos -y es posible- un pacto educativo, social y político para la FP. Confío en que, en este ámbito, no encontremos dificultades añadidas: no hay, para lo esencial, razones ideológicas que lo impidan. A ver si el cambio de denominación del MECD9 en MEFP supone algo más que un guiño político. La sociedad lo espera, lo necesita y lo demanda.

 

NOTAS

  1. http://www.descubrelafp.org
  2. Bieger, Carmen. Souto, Julio Domingo. Pin, José Ramón. García Lombardía, Pilar (2018). Reflexiones sobre la Formación Profesional de Grado Medio y Superior en España. Fundación Atresmedia, Fundación MAPFRE, IESE.
  3. Barbieri, Alberto. (07.03.2019) A la industria 4.0 le sobran máquinas y le faltan profesionales cualificados. La Vanguardia.
  4. Un nuevo impulso a la cooperación en educación y formación profesional para apoyar la Estrategia Europa 2020. Comisión Europea, Bruselas. 9.6.2010.
  5. La educación importa, Libro Blanco de los empresarios españoles. (2017) CEOE.
  6. En el curso 2016-2017: en FPB hay siete familias con una matriculación inferior al 1%, en Grado Medio hay nueve y en Grado Superior, ocho. Estadística del alumnado de Formación Profesional- Estadística de las enseñanzas no universitarias curso 2016-2017. Enseñanzas de Formación Profesional. 17.12.2018. MEFP.
  7. Informe de Inserción en el Mercado Laboral. Titulados de FP del Sistema Educativo. -vid. Conclusión primera-. (2015) MECD.
  8. Argandoña, Antonio (28.09.2016). “Formación Profesional, por favor”. El Periódico.
  9. Real Decreto 355/2018, de 6 de junio, por el que se reestructuran los departamentos ministeriales. Vid. Art. 1 y Disposición final primera.
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2 comentarios en “La Formación Profesional ante un momento clave

  1. Y si además la administración reconociese el título de técnico superior como tal y desarrollase lo que dice el EBEP sobre los grupo B de la administración, supondría un empujón evidente a la Formación Profesional.

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    • Muchas gracias por tu aportación. La Administración en sus convocatorias debe demandar explícitamente técnicos o técnicos superiores de las distintas ramas de FP para muchos de sus puestos. Feliz día!

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