Sociedad inteligente y democracia, por Jorge Villanueva

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Hoy se suma al blog una colaboración novedosa: la de Jorge Villanueva. Hasta el jueves pasado no nos conocíamos personalmente, aunque sí a través de Facebook; o por sus comentarios como ‘contramolinos’, a alguno de nuestros posts.

Jorge tuvo el detalle de desplazarse hasta Valencia -y no le quedaba precisamente a mano- para asistir a una conferencia que ofrecí allí este jueves pasado. Ello en el marco de un interesante ciclo organizado por el Foro Ciudadanía y Participación en la Vida Pública. Y allí, en Valencia, nos dimos un primer abrazo ‘presencial’, que no virtual.

Días antes, Jorge había tenido otro gesto de generosidad: remitirme un post en el que reflejaba su visión personal sobre “Sociedad inteligente y democracia”. 

Como cuando escribe otro colaborador -lo cual es muy de agradecer-, como cuando lo hago yo, se podrá estar en mayor o menor medida de acuerdo con lo que uno diga. Pero ¡cuánto hay que agradecer que hoy en día alguien lo haga; que se sienta libre para opinar y realice el esfuerzo de plasmarlo tecla a tecla! Sobre todo, porque nos ayuda a pensar, a posicionarnos, e incluso -en gesto de generosidad recíproca-, incluso a comentar.

Y aquí tienes, querido lector, su visión; su versión; su aportación.

Tuya es la palabra, amigo Jorge; amigo contramolinos. Y vuestros, si queréis, los comentarios. Mil gracias.

“Sociedad inteligente y democracia”

He tardado mucho en animarme a coger pluma y papel -en el sentido poético y estético- para usar este medio para compartir, más que una opinión o una tesis, un estado de ánimo.

Sorprendido y agradecido a José por su invitación a participar en su blog, he de reconocer el vértigo que esta me produjo al ser la primera vez que algún escrito mío recibe tal mérito…, por no hablar de mis opiniones tan a contramolinos.

Por esto, José, en primer lugar, gracias. Gracias por tu invitación y gracias por tu valor al pedirme tal cosa, de la cual espero no te arrepientas. Espero estar a la altura del nivel de los contertulios y de tu blog.

Desde que recibí tu invitación hasta ahora, han pasado muchas ideas y borradores por mi cabeza, a la par que veía circunstancias sociales sobre las cuales me apetecía dedicarles un tiempo y unas líneas, y que estas estuvieran representadas, o bien en mi propio blog o en el tuyo.

Ningún borrador me cuadraba, hasta que la suma de todos ellos me han llevado a una reflexión sobre cómo veo la sociedad actual, occidental y, en concreto la nuestra, tratando de ligarla, en lo posible, a unos tiempos actuales llamados “globales” así como también en el contexto de una sociedad europea denominada democrática.

Como un flash me vino a la mente un término, Sociedad Inteligente, en el cual acababa terminando una y otra vez, dada la trayectoria de la humanidad, evolutiva, con fijación de conductas sociales, de valores, abierta y dada a aprender en la autocrítica para mejorar y corregirse, en donde lo meramente vulgar queda en un entretenimiento pasajero en pro de ideales más elevados, etc, etc…

Palabras preciosas, las cuales, sumadas a mi percepción de la realidad cotidiana y visto lo visto últimamente en diversos medios de comunicación, se me han derrumbado como un castillo de naipes.

Entiendo de la esperanza puesta en un futuro mejor, pero ¿qué queda de ella si quienes, ahora y antes, pudieron hacer algo y no lo hicieron?

¿Pertenecemos, realmente a una sociedad a la que se le pueda denominar “inteligente”? ¿O quizás nos estamos acercando más y más -dejando un margen de confianza no muy grande- a otra que podemos definir , quizás, como “estúpida”? ¿Cómo casar esto con un sistema que se denomina así mismo como democrático?

Quizás no se trate de un pesimismo al 100 % , sino de pretender buscar una luz que guíe los pasos…, ya que en este mundo, en esta sociedad actual… considero que hay demasiadas luces que encandilan y ciegan…, y despistan, pesando más en estos casos la cantidad que la calidad.

Como simple ciudadano, curioso, con circunstancias propias como todo hijo de vecino, no pretendo erigirme como ejemplo de nada, sino exponer unas percepciones en base a una posición de espectador crítico de lo que me rodea, como tampoco doy por sentado que soy poseedor de verdad absoluta alguna.

Así, intuyo, sabemos que la Historia de la Humanidad, amén de su carácter lineal y progresivo en muchos aspectos, tiene en su poder una buena colección de errores que, como en una rueda, no hace más que girar para repetirse. Especialmente me llaman la atención aquellos que afectan a los grupos de personas bajo la premisa de que nadie aprende en cabeza ajena y la vida se convierte en un caer y levantarse continuos en la cual se repiten los mismos errores que siempre nos han acompañado a lo largo de las distintas épocas de nuestra historia.

Entonces, en base a eso … ¿realmente formamos parte de una Sociedad Inteligente?

Existe la otra alternativa. ¿Estamos en una Sociedad Estúpida?

Tenemos individualmente poco tiempo de vida como para perderla repitiendo errores. ¿Realmente se aprende de los errores ajenos?

Formando parte de una sociedad democrática …, ¿cómo es posible su aplicación?

En cualquier caso, ¿qué es lo que determina que se forme cualquiera de las dos “sociedades” citadas? O planteándolo de distinta forma… ¿qué es lo que le falta?, ¿qué es lo que le sobra?…, ¿qué hemos olvidado en nuestra sociedad?

Me consta que no soy el único que a lo largo de la Historia se ha planteado este tema…, y no precisamente en sociedades que hoy podrían calificarse como puramente democráticas.

Ya Erasmo consideraba la Adulación, Olvido, Pereza y Apatía como hijas de la Diosa Estupidez y, entre los hermanos de estas incluía a Festín y Sueño Profundo, siendo el Placer, el condimento ideal de la madre.

Vida tan feliz,
la de quienes no piensan en nada.
La ignorancia proporciona la vida más feliz.

Antes que él, eso lo dijo Sófocles ya hace muchos siglos, pero ¿hasta qué punto no ha perdido actualidad su opinión?

Hay un principio que, en teoría, define al ser humano como individuo en relación con los demás y esto es… que esa teoría enseña que se trata de un ser denominado “social”.

Esta naturaleza, sin embargo, puede parecer contradictoria si vemos cómo ha sido y es la relación de este con cada uno de su misma especie a lo largo de la historia de la Humanidad. Parece como si se tratara de una relación de amor – odio, sustentado en un principio de “respeta mi independencia, mi libertad, mi poder, mi posición… pero te necesito para afianzarme en todo eso” que, creo, esconde un “sin los otros yo no soy nada”; una necesidad que, en los tiempos actuales, tan dados a ofrecer, vender, una imagen -con lo que eso conlleva de falsedad, de brevedad …, de vacío- parece va en aumento…., algo que en el argot moderno se denomina “postureo”…, el vivir de lo aparente, de una imagen como sacada de tantos selfies y que intentan imitar lo que nos llega tan a menudo a través de los medios de comunicación audiovisuales y las páginas ilustradas en los formatos de papel.

Es por eso que muchas veces me planteo cómo es la relación del ser humano consigo mismo…, si se es capaz de prescindir de las modas y si se plantea el tener tiempo para ello

La Sociedad y las personas que la conforman …, este ser humano actual, tan “sociable” y tan capaz muchas veces de sorprendernos …, en general, considero, se encuentra vacío en una sociedad que se mueve tan rápido que no tiene tiempo como para afianzar una base en la que sustentarse, pues todo lo pasado -y hablo de lo sucedido ayer, de lo medido en un golpe de salto de página web- no se valora y pasa al olvido.

Nunca mejor dicho: en la sociedad actual se vive al día.

Nunca se aprende por golpes ajenos, como ya he dicho y sabemos, por lo que los mismos errores cometidos antaño siempre se repiten…, pero paradójicamente, con tantos medios disponibles para retener la memoria histórica de nuestros errores y aciertos, sólo puedo pensar que, al contrario de lo que se piensa, nuestra era es la de la desinformación y la del analfabetismo funcional en donde, sí, efectivamente contamos con las fuentes, los medios y -a veces lo dudo- la capacidad para, con todo, poder actuar de manera apropiada en el entorno…, pero por desgracia, no lo hacemos.

Se trata de una sociedad que, falta de criterio y de formación en valores, se deja llevar por el hedonismo, preocupada por su propio bienestar.

Una sociedad que, cada vez más alejada de los valores familiares, no puede recibir de la familia el ejemplo y consejos que ésta le aportaba …, entre ellos el respeto.

Una sociedad que, en su analfabetismo también social, banaliza el concepto de “amistad” poniéndolo al nivel de un niño de corta edad, otorgando tal privilegio sin selección y, por tanto, quitándole el valor social que supone el tener una mano amiga de confianza al margen de la familiar.

Una sociedad sin valores morales que, común a cualquier cultura y religión, podía tener en su profesor o guía religioso… -¿por qué no decirlo?-, un consejero más profundo en cuestiones éticas y morales…, además del aporte de conocimientos; ejemplos ambos que, también, han ido en rápida regresión.

Una sociedad llena de tabúes, totalmente desorientada que, a falta de todo lo anterior, es fácilmente manejable …y lo peor, lo puede ser con sólo un golpe de clic.

Una sociedad que, ¡a Dios gracias!, ha sabido inventarse algo envasado a lo que agarrarse llamado “coachs” para suplir esas carencias.

Y es que, a pesar de todo, esta sociedad necesita agarrarse a algo, porque hasta en la inconsciencia, se ve sola ante todo.

Los antiguos dioses y creencias se ven sustituidos por nuevos dioses y creencias de papel y barro.

Los conocimientos se vuelven más “populares” y accesibles, fáciles de entender pero sin llegar a profundizar.

La realidad se vuelve “virtual”, así como el concepto de amistad y todo “el mundo” gira en torno a una pantalla y lo que de ella sale.

La familia desaparece en aras de una comodidad o por falta de compaginar tiempo, ganas o dinero.

En definitiva: la sociedad y sus componentes se vuelven vulgares consumidores de lo irreal, de la pura imagen, de lo aparente …, como en un querer cerrar los ojos a lo que vaya en contra del yo, en contra del hedonismo y que, en su manera de interactuar, defiende un relativismo moral y, por qué no decirlo, una cierta forma de manipulación.

Las nuevas generaciones ya vienen con el lastre de la anterior generación …, no es algo reciente, en donde el concepto de familia ya empezaba a ser un concepto desestructurado.

La ausencia de responsabilidad en la educación, propiciada por la carencia de un sistema educativo estable y de base sólida, ha dado pie a la ruptura de los valores que, en responsabilidad obligaba a las familias.

Es la sociedad esta y con ella los responsables políticos, quienes han asumido un papel en la educación que va más allá de lo que les corresponde, por la propia desidia de las nuevas familias o porque, muchas veces, no pueden hacer mucho contra el sistema, tan cargado de tabús nuevos, prohibiciones y sanciones.

En la cutrez de su pensamiento se autoasume el papel de “Papá-Estado” y a este le pedimos de tarde en tarde, explicaciones por sus fallos…, cuando la responsabilidad siempre ha sido y es…, nuestra.

De lo contrario, el riesgo que se corre es el del conformismo y el de ceder al Estado competencias que no le corresponden, con una tendencia tenue al excesivo control en aras, precisamente, de esa “democracia”, “seguridad”, “futuro”…, que dice defender.

En el seno de este sistema, la nuevas generaciones quizás salgan con conocimientos técnicos que a los más mayores nos puedan sorprender. Quizás las nuevas tecnologías impregnan maravillosamente los sistemas de enseñanza. Quizás las nuevas generaciones tengan más facilidad para expresarse en idiomas que la que tuvimos nosotros…; pero la capacidad de ser críticos en base a la experiencia de contrastar, la capacidad de entender y explicar lo que les rodea y más cercano …, ¡y no digamos lo más lejano e, incluso, metafísico!…, yo la pongo en duda…; por una sencilla razón: un sistema educacional cerrado que busca la igualdad en donde nunca la hubo -sin pretender ser despectivo- ; la incapacidad de poder decir “no”; la incapacidad de poder reconocer con criterio que se está equivocado en algo, aunque se haya mantenido y defendido a capa y espada; la incapacidad de prescindir del consumismo sin sentido y atroz, de los mensajes estereotipados e interesados de unos terceros…; la incapacidad de pensar.

Entonces, ¿qué tipo de sociedad es esta que se autodenomina “democrática”, “inteligente”, “formada”?

La sociedad la conforman individuos. Como uno a uno no seamos capaces de discernir fuera de lo “políticamente correcto” y aplicarlo a nuestro entorno poco se puede esperar de la sociedad como conjunto…, pues la verdadera Democracia se cultiva día a día y es responsabilidad de las “Sociedades Inteligentes”.

4 comentarios en “Sociedad inteligente y democracia, por Jorge Villanueva

    • Gracias por tu respuesta, Coro Lucea.
      Breve, pero con sustancia.
      En mi opinión, el concepto “gente” diluye el concepto “persona”.
      El propio planteamiento que subyace en tu frase “la gente…dice… hace…va…”, desde mi punto de vista viene provocada por la sensación de sentirse “espectador” y en parte, reivindicativo con el valor perdido de la persona.
      ¿Somos gente …, o somos personas?
      ¿Personas bajo la premisa de considerarse cada uno como un individuo autoconsciente y crítico frente al pensamiento único? ¿Capaces de razonar y evolucionar en lo moral, a sabiendas de que este crecimiento nos llevará toda la vida?
      ¿O formamos parte de ese montón indefinido, simplemente?
      Evidentemente, no vivimos ni debemos vivir solos, pero esa “falta de calidad” en la relación que mantenemos con la actual sociedad, desde mi punto de vista, atenta contra la sustancia individual, racional de cada individuo y, por lo tanto contra su propia dignidad.
      Quizás mi sueño utópico sea que podamos dejar de ser menos “gente” y más “sociedad inteligente”.
      En este sentido, le devuelvo la pregunta a tu amigo con otra pregunta: ¿Qué te consideras?
      Un saludo.

      Le gusta a 1 persona

  1. Desde mi humilde opinión, una sociedad (personas, individuos, gente, hombres y mujeres, seres humanos) no puede conformarse como “inteligente” si no practica el amor hacia sí misma y al prójimo con alegría, bondad y sentido del humor. Un abrazo de amor con alegría y mucha fe (confianza) en que si cada uno de nosotros sembramos un grano de estos átomos democráticos, la cosecha dará buenos frutos.

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    • Gracias por tu comentario, Periodista.

      El tema “Amor y Sociedad” daría para muchas páginas y horas de conversación y, por lo tanto, aunque sea algo poco frecuente en mí, intentaré no extenderme… pero no lo prometo.

      Comparto tu opinión sobre el valor del amor en la sociedad, pero quisiera compartir contigo y los demás lectores una reflexión personal.

      Hablas de amor hacia uno mismo y hacia el prójimo, por lo que ese amor lo es con mayúsculas.

      Es superior al simple hedonismo. Pero creo que en la sociedad actual que conocemos prolifera, además, la falacia del antagonismo “autoestima vs. egoísmo” en referencia a nuestra relación con nosotros mismos, individualmente, y con los demás.

      Cosa curiosa, pues la que yo califico como “Sociedad Inteligente”, ésta debiera ser capaz de ver que ambas situaciones tendrían que tener como base el conocimiento de uno mismo.

      Es decir…, voy a lanzar otro acaso antagonismo para intentar explicarme.

      Como “realidad utópica”, ya sabemos que aspirar a ese conocimiento implica no pocas dificultades en la sociedad actual.., entre ellas la incapacidad o poca práctica, de la Contemplación.

      ¿Acaso esta sociedad actual está preparada o acostumbrada a parar en su frenesí para reflexionar?

      Porque resulta que, suscribiendo lo que leí una vez (lo siento, pero no recuerdo su autor), el abrir los ojos interiores para conocerse / amarse a uno mismo, implica una cierta comprensión del Yo y una cierta comprensión de la conciencia de quién se es, abriéndose la capacidad objetiva de saber lo que representamos individualmente en la sociedad.

      Esto sólo puede producirse, cuando el conocimiento del Yo es capaz de sacarnos de nosotros mismos, es capaz de descubrirnos y, con nuestras diferencias, hacernos partícipes de un todo…, que bien podría ser la Sociedad.

      En mi opinión, es entonces cuando el Amor realmente podría formar parte más habitual de nosotros mismos y, sí, efectivamente, en ese caso considero que podríamos hablar de una “Sociedad Inteligente”.

      Cabría una pregunta: ese Amor …, ¿tendría que ser recíproco?…, y no me estoy refiriendo a la búsqueda de la reciprocidad en el Amor que se da. Entonces ¿se le puede llamar democrático?

      La cuestión es, que para que los granos crezcan y produzcan una buena cosecha, el terreno también ha de ser el apropiado y, no sólo todos no lo son, sino que en la naturaleza del ser humano está el acabar con sus propios logros…, entre otros motivos, porque la buena tierra se agota o porque necesita regenerarse.

      Amor sí, ¡por supuesto!, pero creo que a través del conocimiento de nosotros mismos, lo cual implica madurez, y educación de una conciencia ética, moral, emocional en la que el prójimo tenga también su puesto prioritario y espejo.

      Un saludo.

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