Gestiona tu éxito

markus-spiske-135768 by Unsplash

Hay personas divertidas; con salero. Un salero ¡que no sube la tensión, sino que, más bien, la baja!

Y hay personas… más bien sosas (lo que, obviamente, no impide que tengan muchas otras cosas buenas).

Hay quien sabe contar chistes con gracia. Con mucha gracia. Otros, más torpes, te dicen: “¿Sabes aquel de…?” y destrozan la mejor broma, la más aguda ocurrencia, conforme la relatan.

Me gustan los chistes bien contados. Hacen brotar sonrisas, cuando no carcajadas. Lo que nunca está de más…

No todos los chistes merecen tal denominación. No, los que pretenden reírse de (y no con) los demás. O los que hacen mofa de las convicciones más profundas, propias o ajenas. Entre otros.

Todos sabemos que hay chistes de españoles, franceses e ingleses; de catalanes, de navarros, de vascos… y, entre estos últimos, de los de Bilbao. Vaya mi mayor aprecio -por cierto- para todos los citados. Para que nadie malinterprete…

Viene ahora a mi memoria ese chiste en que dos bilbaínos salen de un examen de matemáticas y uno le dice al otro: “Oye, a ti, ¿cuánto te ha dado el problema?“. Y el otro responde: “Infinito“. “¿Solo?“, repregunta el primero…

Lo anterior viene a cuento de que leí hace poco que un partido de fútbol de alevines había concluido con un rotundo 25-0 (¿Solo? ¡Eso es casi infinito!).

Y supe que la directiva del equipo ganador decidió, nada más concluir el encuentro (más bien el “encontronazo”), cesar al entrenador de los peques.

“Nosotros educamos valores como el respeto al equipo contrario y esa actitud no podemos admitirla”, adujeron.

No sé dónde acaba el respeto al adversario, pero me temo que no es una mera cuestión numérica (no soy pariente del entrenador, advierto, ni he parado en detalle en el asunto).

Estoy seguro de que conoces a grandes triunfadores, como mi paisano Miguel Induráin o el manacorí Rafa Nadal. Sus victorias (tan espectaculares como trabajadas) les han hecho más grandes aún por haberlas alcanzado sin buscar la humillación del adversario. Le respetan e incluso saben destacar sus méritos. No van “de sobraos”. Parece que llevaran un esclavo detrás.

Alguien se preguntará: ¿de qué esclavo me hablas?

No sé si sabes qué era el triunfo romano

Nos cuenta Wikipedia que, la del Triunfo, era una espectacular ceremonia que se celebraba en la antigua Roma para agasajar al general que hubiera regresado victorioso de alguna campaña en tierras extranjeras. Para el protagonista era un día glorioso.

El espectáculo consistía en un desfile militar que comenzaba en el Campo de Marte. Para entrar en la ciudad, se pasaba por una puerta especial llamada Porta Triumphalis. De allí, el general hacía un recorrido completo, en una cuadriga, acompañado por un esclavo. Este, sosteniendo los laureles de la victoria sobre la cabeza del militar triunfador, le recordaba constantemente la fórmula: Respice post te, hominem te esse memento (Mira atrás y recuerda que solo eres un hombre). El cortejo se detenía al pie de la escalinata del templo de Júpiter Optimus Maximus. El general en cuestión entraba en dicho templo para ofrecer al dios sus laureles de victoria. A continuación, se celebraba una gran fiesta costeada por el protagonista, que solía ser bastante generoso, en la que participaba todo el pueblo.

Creo que es indispensable, cuando alcancemos alguna victoria, acordarnos de lo que el esclavo le repetía al general.

Y, además:

  • Que agradezcamos los dones o talentos recibidos.
  • Que (lo hace -y dice- hasta Nadal) pensemos en cuánto de ese éxito personal lo debemos, en una parte, a todo un ejército de colaboradores (a tu familia, a tus entrenadores, profes, compañeros, amigos, colegas…).
  • Que celebremos esos logros haciendo que redunden en beneficio de la sociedad de la que formamos parte. Que ella igualmente los disfrute.

Aquí tienes un ejemplo de agradecimiento

Esta es la carta que, tras recibir el Premio Nobel, Albert Camus escribió a su maestro.

 

carta-de-camus-a-su-maestro

En cuanto al partido de fútbol del 25-0…

Déjame que te cuente una historia “alternativa” y real (aunque no ha salido en los periódicos):

Pamplona. Un grupo de alumnos maneja el balón casi como Messi. O Cristiano. O Iniesta ¡O los tres! Es un decir.

Les toca enfrentarse en la final del Trofeo Director a un equipo claramente inferior. Y saben “repartir felicidad”: no, no resuelven jugar descalzos; deciden alinear en su equipo a un chavalín que nunca juega; no destaca precisamente por sus habilidades con el balón… Que es ambitorpe, vamos; como el que te describía en este post.

Le prometen al chaval que marcará. A él, ¡que no metía un gol ni al arco iris! Y dicho y hecho. Le colocan a pie de portería (de la portería contraria, por si acaso…) y, después de 5 o 6 pases “a puerta vacía”, el chico logra meter el balón entre los tres palos. ¡Los milagros existen! Y uno los puede propiciar… Buen gesto de generosidad.

Y por aquí tenemos al estrenado goleador, vacilándole a mi joven yerno (a quien le gusta mucho lo de jugar al fútbol): “Oye, yo jugué una final del Trofeo Director; y marqué; y ganamos. ¿Y tú?”.

¡No te me vengas arriba! ¡Recuerda que solo eres un hombre!

Concluyo con unas breves citas o consejos que te harán pensar en eso de triunfar

  • Solo en el diccionario el éxito va antes que el trabajo.
  • ‘Llevo desde niño practicando todos los días una media de 14 horas; y a eso, en mi tierra, le llaman duende’. Paco de Lucía.
  • No persigas ser mejor que alguien, busca ser mejor que ayer.
  • ‘La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando’. Pablo Picasso.

Y una más de propina. Y no es un chiste:

‘Un tonto nunca se repone de un éxito’. Oscar Wilde.

¿Lo compartes? Solo me refiero al post…

¡Muchas gracias!

 

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8 comentarios en “Gestiona tu éxito

  1. Y el concepto “éxito” es relativo, siempre que des lo mejor de ti mismo, metas gol o no, ya habrás llegado, por lo menos en ese partido, luego a seguir el camino.

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  2. Me ha encantado José. ¡Qué buenas lecciones que deberíamos todos recordar! Para los grandes éxitos y en las pequeñas hazañas. Es verdad que debemos ser conscientes del trabajo que hay antes de conseguir el éxito. Eso es digno de respeto. Pero igualmente importante es reconocernos agradecidos por los talentos recibidos y los colaboradores que han contribuido a esos resultados exitosos. Como dijo el esclavo: “recuerda que sólo eres un hombre”. Y si no somos capaces de atender el consejo del esclavo oiremos la genialidad de Oscar Wilde: “Un tonto nunca se repone de un éxito”

    Muchas gracias José!!!
    Y un fuerte abrazo
    Natalia

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      • Muy buenas:
        Tenía especial interés en escribir tras este artículo porque ” mira que es difícil aprender a perder.. y a ganar!”
        Llevo metida en el Deporte desde que era muy pequeña: lo he visto, disfrutado y sentido tanto como jugadora, espectadora, entrenadora y ahora como maestra. Mi visión y la que intento inculcar siempre es la del aprendizaje; pero hoy me gustaría contarte algo más: cuando estaba en alevines y en infantiles ( categorías base) a mi equipo le metieron ” palizas” de 40 a 3, 41 a 1,… Y fueron partidos malos, muy malos. Recuerdo que cuando llegaba a mi casa llegaba con la cabeza “gacha” y mi tío que era una persona especial siempre me decía: ” ¿Y qué vas a hacer ahora? Lo mejor es que lo dejes y que empieces algo nuevo, cuando falles, vuelves a cambiar y listo”. Eso me hacía enfadar y de hecho, nunca abandoné. Nunca creí que la derrota fuera vergonzosa, lo que aprendí junto con algunas de mis compañeras fue a seguir, a esforzarme y a trabajar duro. Con todo esto quiero decir, y tampoco soy familia del entrenador, que las derrotas no siempre son humillantes, depende cómo las enfoquemos, al igual que las victorias ( de las que a veces, desaprendemos). ¡Ni fue el mejor equipo por ganar de 25, ni el peor por perder de tanto!!
        Está claro que en la base deberíamos contar con entrenadores formados y que formen. Y ése sí debería ser cometido del director técnico y su directiva, sobre todo si les interesa lo que tienen entre sus manos.
        No estoy del todo de acuerdo con la decisión de echar al entrenador, tampoco sé cómo se hizo. Me faltan datos.
        Lo que sí me asusta de todo esto es que intentemos controlar todos los factores que puedan influir en los niños y eso sí lo veo negativo. En esta vida, por suerte o por desgracia, aprenderemos a convivir con victorias y con derrotas. ¿Y cómo nos levantaremos el día que no tengamos a alguien detrás para que nos ayude?, ¿cuando esto haya dejado de ser un juego?
        Estoy en contra de un proteccionismo desmesurado porque creo que perjudicamos más a nuestros hijos o alumnos, que beneficiarlos. Creo que estamos viviendo ese momento y me da miedo, mucho miedo, sus consecuencias.
        La historia de mi equipo termina con final feliz, no tanto así las que nos ganaron. Ellas consiguieron sus objetivos rápidamente; nosotras tuvimos que luchar más por conseguirlos y además de permanecer más tiempo ligadas al deporte aprendimos determinados valores cruciales para nuestra vida.
        Gracias por dejarme contarte mi historia y por abrir siempre tu ventana a otros comentarios.
        Mil gracias, como siempre.
        Un abrazo, José.
        Maribel B.

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      • Buenas tardes, Maribel
        Leerte es siempre una gozada. ¡Te echamos de menos en los posts!
        Te agradezco mucho tu reflexión, con la que coincido. Espero que la lean muchas personas. Suelo decir que, a veces, los posts son la “guinda” del pastel y que, cuando nos la comemos y comentamos aparece la mejor sustancia, la que nos alimenta a todos, en el diálogo, en el análisis, en el debate… Si España tuviera muchas profes (muchas personas) como tú, creo que iríamos mejor… Lo bueno es haberlas descubierto gracias a Dame tres minutos. Ha sido una suerte para todos los lectores y para mí.
        Te deseo un muy feliz verano. Y ya sabes que esta es tu casa: para alojar cualquiera de tus posts (será un honor) o tus comentarios.
        Un abrazo para toda la familia,
        José

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