¿Puedes sacar zumo de una piedra?

mimirtjk9tu-susana-fernandez_by_unsplash_stone

Hoy quiero escribirte un post. No debo faltar a mi cita. Me toca redactarlo… más o menos de corrido. Y, a la vez, evitar eso que te contaba en la entrada que lleva por título En breve (aquí). Tú no lo recordarás, quizás, pero a mí se me quedó grabado. No era un vísteme despacio que tengo prisa”. Era lo que confesaba Blaise Pascal: he hecho esta carta más larga de lo usual porque no tengo tiempo para hacer una más corta”.

Aunque ando mal de tiempo, soy consciente de que a ti tampoco te sobra, así que evitaré extenderme en exceso y me centro en ajustarme a los tres minutos. Por el respeto y aprecio que mereces.

Cayó piedra

Hoy había pensado hablarte de piedras. Y no te voy a decir eso de “menos da una… ídem”, porque sería un mal chiste.

No. Lo de escribir sobre piedras no es nuevo en mi blog. Así, de memoria, sé que te hablé del bloque de mármol del David de Miguel Ángel (aquí); también te hablé de un cálculo renal (aquí); de la pedrada que le tiraron a Don Bosco, que se convirtió en toda una primera piedra (aquí); de qué hacer con las piedras que a uno le arrojan (aquí); de una piedra preciosa y un regalo de corazón (aquí)… En fin, que acabo de poner en Google piedra y dametresminutos y con tanta que he encontrado… podría construir casi una pirámide. Porque hay más: te animo a descubrirlas. Verás que ¡puedes sacar zumo de una piedra!

Hoy se me ha ocurrido hablarte de piedras porque hace poco vi por tercera o cuarta vez un vídeo que circulaba por las redes y que habla de piedras, arena, orden, prioridades… y hasta de un par de cervecitas.

El vídeo es este:

Naturalmente, tendría una cara más dura que el pedernal si acabase aquí la entrada y punto. Si dejase que el post me lo hiciera el profesor del vídeo… ¿Cómo lo ves?

Por cierto, a ver cuando me echas una mano…

¿De qué quería hablarte hoy? De algo que pensé estos días. De una piedra en el camino

Ya sabes que los navarros tenemos fama (solo fama) de testarudos.

Así que me vino a la cabeza que, a veces, basta que nos pongan un enorme pedrusco en mitad de nuestra ruta para que nos empeñemos en apartarlo de ahí como sea. Especialmente si nos dicen que no vamos a poder…

Bueno: creo que eso nos pasa a los navarros y a los no navarros. Frente a un obstáculo, a una provocación evidente reaccionamos y… nos la quitamos de encima o lo intentamos (en el caso del camino, más que de encima de en medio) con pundonor, esfuerzo y un punto -o un puntazo- de amor propio.

A veces, sin embargo, el peligro para avanzar en nuestro camino no está en los enormes pedruscos, en las rocas. Esas se dejan ver. Y nos retan, sí o sí. Ante ellas respondemos si es preciso con valor…

En fin, en ocasiones el riesgo está en cómo abordamos lo que consideramos menudencias: esas pequeñas piedrecillas con las que podemos resbalar y darnos un trompazo; o -simplemente- algún pequeño canto rodado que nos entretiene mientras, patadita aquí, patadita allá, jugueteamos como chavalines. O sea, distrayéndonos de nuestra meta y perdiendo un valioso tiempo -retrasando nuestro caminar- absortos u ocupados en actividades fútiles o inútiles. “¿A dónde decía que iba yo?”.

Dale… dos vueltas. No más. Una pequeña reflexión: tan menuda como las cosas que a veces nos distraen de nuestra meta. Aquellas a las que nos dedicamos… que ocupan nuestro día y hacen que, luego, no haya tiempo para lo importante. 

Acuérdate del bote: lo más “grande” -en este caso en valor- siempre lo primero. ¡Y, eso sí, un par de cañas!

¿Y qué es lo más importante? Mira en tu casa. Lo tienes ahí: ¿No lo veías? Ahí están tus joyas, tus tesoros, tus piedras preciosas… tu mejor inversión.

Anda, cierra la pantalla y vete a darles un beso. ¡Ya estás tardando!

Y yo…

Anuncios

2 comentarios en “¿Puedes sacar zumo de una piedra?

  1. Querido José: ¡has vuelto a darme en la frente! Con mucho cariño pero con golpe certero. Y te lo vuelvo a agradecer. Es una lección que parece tan obvia que no hiciera falta el continuo recordatorio; pero que fácil nos resulta distraernos de nuestra meta ocupando nuestro día en cosas menos importantes aunque también urgentes… Creo que vamos demasiado rápido, que nos dejamos llevar por la inercia de la vida y hay que parar más, reflexionar sobre nuestra situación y reubicar nuestras prioridades, para enfocar nuestra felicidad. Soy especialista en ocupar mi día hasta la extenuación, y llegar en esas condiciones a paladear lo importante… ERROR. Otro truco es aprender a decir “NO” a todo aquello que desplace lo primordial. Gracias José, por frenarme para recapacitar. Y como lo voy a hacer mejor, tendré hueco para unas cañas. Lo dejamos pendiente!

    Un abrazo y muchas gracias.
    Natalia

    Me gusta

    • Muchas gracias, Natalia. Comparto (y me hago a mí mismo) esas reflexiones. Estamos de acuerdo. Hasta en lo de las cañas! Muchas gracias a ti, porque lo que escribes (o comentas) siempre hace pensar. Y mucho. Un abrazo!
      José

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s