Dos citas célebres y una rana

Unsplash by Delfi de la Rua

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Salvo que seas muy joven, te acordarás de “El Caso“. Me refiero a ese semanario especializado en sucesos, en crímenes y otros episodios trágicos o escandalosos, que cerró a finales de los años noventa. Iba a decir que fue víctima de la competencia desleal.

Fuera bromas, la realidad es que hoy no necesitamos un medio especializado en la materia. Te asomas a cualquier generalista y tienes ración más que suficiente. Puedes “comer” hasta que te den arcadas. Si es que no te han dado simplemente leyendo “el menú”. No necesitamos un periódico monográfico especializado en narrar el horror, el drama y el escándalo.

Hace unos días ojeaba las noticias desde el móvil. Me dio un vuelco el corazón

No debería de ser raro que la lectura de las informaciones nos alarme. Bueno está el patio. O por mejor decir, el mundo. Pero… quizás nos vamos acostumbrando, en alguna medida. Hemos hecho callo. Asumimos como no sorprendentes muchos acontecimientos o sucesos que habrían de removernos -más aún si cabe- las entrañas. Y hacernos reaccionar: pero no siempre ocurre así. Al menos no suficientemente.

Y debemos preguntarnos: ¿no somos en cierto modo responsables de algo de lo que sucede, si no por acción, al menos, por omisión?

Te cuento lo que me pasó cuando leía las noticias digitales desde el Iphone: En la ojeada del titular en cuestión vi “Soria” donde decía “Siria“. Al lado de esta palabra, miles de cadáveres de seres humanos. Como tú. Como yo. Ah, podría pensar alguien: era en Siria… ¡A muchos kilómetros de aquí! Otra gente. Otro idioma. Otro país… Las periferias. ¡Cómo las periferias! Hombres, mujeres, niños… personas.

Pensé inmediatamente cómo era posible que una tragedia humana pudiera ser valorada por algunos como horripilante o… no con resignación pero sí con una cierta “constatación” de una dramática realidad “lejana”. Y todo ello, simplemente, dependiendo de que el lugar llevase una i (Siria) y no una o (Soria).

Y me acordé de la historia de la rana que me comentó mi amigo José Fernando. Es sencilla: te la cuento

Si pones agua hirviendo en una perola y arrojas una rana viva, la rana reacciona de inmediato: ante la sensación abrasadora salta en milésimas de segundo y sale despedida lo más lejos que puedas imaginar.

Sin embargo, si pones una rana viva en una perola con agua a temperatura normal y, poco a poco, gradualmente, la vas calentando hasta hacerla hervir, la rana se abrasa sin inmutarse… y pasa de estar viva (y acomodada al medio…) a estar muerta.

No sé -ni voy a probar- si la primera rana reaccionaría como José Fernando dice (doy por bueno lo que me cuenta) pero no me cabe duda de que la segunda rana -eso seguro- pasó de estar bien, cómoda… a estar abrasada.

Todo esto me trae a la cabeza dos frases. Alguien no sabrá por qué, pero te las pongo tal y como me han venido

  • La primera es del filósofo francés Gabriel Marcel: El que no vive como piensa acaba pensando como vive. El medio te “recuece” y te “transforma”… hasta que dejas morir aquello que inicialmente eras. Has ido perdiendo toda sensibilidad y… tu “vida”.

Y ya que te hablo de sensibilidad, la otra frase va dedicada a los que ante la realidad de otros parecen decir algo así como: “constato no me afecta”. O “esto no va conmigo”. O… a lo sumo tienen un vago sentimiento de “pesar” que no les lleva a preguntarse en qué medida pueden –deben- actuar. Porque la culpa es “colectiva”, de “la sociedad”.

Si me quieres entender bien puedes leer el post de “¿Eres tú una anciana polaca?“. O el de “Como pez en el agua”.

La segunda frase  es de Martin Luther King Jr:

  • Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.

Hoy lo dejo aquí. No hay chiste.

Necesitamos un mundo más humano. Ese es el que debemos construir tú y yo: intentando -al menos intentando- servir al bien común y, cuando menos, no tener que arrepentirnos de nuestras palabras, obras u… omisiones.

Porque no basta con el “yo no hice nada malo”. Es una verdadera tragedia que sigan vigentes las palabras del Nobel de la Paz estadounidense cuando afirmaba: Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos“.

Estoy seguro de que no vas a permitir que una o, o una i, varíen tu juicio o valoración sobre un mismo suceso. Ni el mío. Como lo estoy de tu empeño –que es el mío- de trabajar por una sociedad verdaderamente humana.

No me salgas rana… al menos, ¡no de la que se queda en el perol!

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20 comentarios en “Dos citas célebres y una rana

  1. No, por favor, nada de ranas en peroles. Es increíble lo crueles que podemos ser con los animales. Claro que no es extraño, viendo cómo nos comportamos con nuestros semejantes…
    Estoy de acuerdo, José, en que debemos hacer algo cada uno de nosotros. Aquí se puede aplicar el refrán “un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”.
    Quizás podríamos preguntarnos cosas como ¿qué he hecho yo en este mes para ayudar a alguien, mitigar de alguna forma su dolor, cooperar en alguna actividad, divulgar situaciones inaceptables, aportar alguna solución o parte de una solución? ¿Qué me puedo programar para el mes que viene?

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    • Muchas gracias por tu comentario, Edita. Me adhiero a lo que planteas. Cada persona haciendo pequeñas cosas… puede cambiar el mundo. Y no son palabras mías. Aunque también me sumo a ellas. Buen fin de semana!

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    • Muchas gracias! El silencio de los llamados “bondadosos” es, sí, estremecedor. Y, además, lo recordaba el papa Francisco estos días, no basta quedarse en el decir. Hay que pasar al hacer! Juntos podemos! Muy feliz fin de semana!

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  2. En primer lugar, decirte que esta entrada me ha gustado mucho. Nada más terminar de leerla, he pensado, tengo que difundirla lo antes posible por la profundidad del mensaje que nos transmite.
    Hace algunos años cuando asistía a un curso sobre “toma de decisiones” organizado por la empresa en la que me encontraba trabajando para sus directivos, el profesor en una de las clases nos puso el ejemplo de la rana. Al leer tu entrada, he comprobado que me ha impactado más el leerla ahora comparativamente con la primera vez que la escuché.
    Es un hecho que hay personas que viven de espaldas a las periferias, adoptando diferentes actitudes como pueden ser: mirar para otro lado, encerrándose en su “zona de confort”, criticando lo que hacen otras personas, quejándose de lo mal que está la sociedad pero sin mover ni un dedo para mejorarla, no respetando las libertades individuales, descargando su agresividad con las personas que no piensan como ellos, etc.etc. aunque la lista podría ser mucho más larga.
    Ante estos hechos que vemos cada día, y si queremos que se produzca un cambio de actitud por nuestra parte, lo primero que tenemos que hacer es pararnos a pensar (cosa no fácil para algunos) para descubrir cuál es la causa por la cual nos comportamos así. Esto supone hacer un examen profundo de nuestra vida personal haciéndonos algunas preguntas ¿Cuál es el sentido de mi vida?, ¿Hacia donde voy?, ¿Cuál es misión en este mundo? ¿Cómo puedo ayudar a mejorar la sociedad en la que vivo y a la que tanto debo de lo que soy y tengo?, etc.) que a lo mejor nos de miedo el responderlas por el grado de compromiso que nos puede suponer el aceptarlas y proponernos a continuación un profundo cambio en nuestra jerarquía de valores.
    Es una realidad que antes de mejorar la sociedad en la que vivimos, tenemos que empezar a mejorarnos a nosotros mismos, por un lado y por otro, concretar qué puedo aportar yo de manera concreta cada día para contribuir a la mejora de dicha sociedad.
    Entrada profunda donde las haya y que nos puede facilitar ese cambio personal que necesitamos para que nos se nos haga una piel de elefante que por su dureza nos lleva a la pérdida de sensibilidad por las necesidades de los demás.

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  3. Querido amigo: sabios comentarios. Muchas gracias por citarme. La “parábola” de la rana no es mía, sino que circula “por ahí” sin paternidad conocida por mí. Pero… me parece muy importante tenerla presente; sin catastrofismos creo que entre todos estamos subiendo, quizá insconscientemente, la “temperatura de la olla”.
    Cuando nos dejamos atrapar por alguna de las numerosas y sutiles endogamias, todas ellas en “absoluta posesión de la verdad” con carácter excluyente, estamos generando brechas y divisiones y… “omnes regnum divisum contra se desolabitur”.

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    • Muchas gracias por tu comentario, que vuelve a ayudar al post, como lo hizo tu fábula. De quién es? No lo sé. En cualquier caso ya nuestra. Como alguien dijo: la palabra es mitad de quien la escribe, mitad de quien la lee. O algo así. Abrazo y muchas gracias!

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  4. Hay veces que pienso que es mejor que hayamos descendido un peldaño más, para eso, para producir la arcada… Es tan asqueante lo que “tragamos”, que provoca la náusea hasta al más indolente. Por lo menos el espasmo nos hace iniciar el movimiento de reacción. Tragamos con todo, vistiéndolo de tolerancia y a los que toleramos son los más intransigentes…
    No quiero parecer pesimista ¡pues no los soy! Pero me estoy desahogando. Vivo entre jóvenes y me preocupa que de nuestra “tolerancia” hacemos permisivos. Permisivos con todo. Hay un gran porcentaje de jóvenes con una base intelectual muy flojita que funciona a base de sensaciones (“Hago lo que me Brota” sin mayores filtros). ¿Dónde están las capacidades superiores de la persona? Hibernando. Y son jóvenes a los que formamos y dedicamos mucho esfuerzo. Pero hay veces que no contamos con este contexto que estás describiendo y es su medio. ¿Será que nosotros con el disfraz de la tolerancia nos hemos hecho impermeables? ¿Será que como la rana del perol, acabamos acomodándonos al ambiente y nos sentimos “tan a gustito” que no notamos que morimos? Quizá un poco.
    Utilizo mucho la frase de Gabriel Marcel: “El que no vive como piensa acaba pensando como vive”. No puede ser más verdad pues, a nadie le gusta vivir en contra de su conciencia… Y nos engañamos hasta creernos.

    Tenemos que espabilar para salir del perol y como bien dices, con gran ilusión y esperanza, trabajar por una sociedad más humana. Señores, es nuestra Misión y es PRECIOSA.

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    • ¡Hola, Natalia!
      Te agradezco enormemente todo lo bueno que aporta tu comentario; que es mucho. Me han parecido interesantísimas tus reflexiones.
      Había preparado una larga respuesta, pero los “duendes” de las TIC se la han cargado!!! Así que voy al grano.
      Un par de cosas:
      –Un amigo me ha indicado que la frase de Gabriel Marcel tiene varios “progenitores”. Suele pasar (me recuerda, por ser aquella una magnífica cita, eso que se dice de que la derrota es huérfana y la victoria tiene mil padres).
      –Segunda cuestión: te invito a escribir un post para Dame tres minutos. No lo suelo hacer, pero sería un honor. Tú tienes la “culpa”. Y si no, no te dediques a plantear cosas como las que dices hoy. ¿Aceptas? Sería un buen regalo para Dame tres minutos, ahora que se acerca a las 100.000 visitas. Tú dirás. Un abrazo y feliz fin de semana… ¡aquí nevado! Gracias de nuevo.

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  5. José, un honor!!! Aunque no estoy a la altura de todos los que lo hacéis… “Dame tres minutos” (para que acabe la semana que viene mis exámenes) y acepto agradecidísima la invitación.
    Un abrazo y buen fin de semana

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  6. Excelente post José. Es como si a toda la sociedad, a todos nosotros, nos hubiera inoculado un virus de la antisensibilidad y vivimos en un entorno cerrado, incapaces de hacer nada o acostumbrados a no hacer nada. Yo mismo escribí sobre esto en dos entradas en mi humilde blog, que, con mucha vergüenza, te adjunto:
    https://caminoatombuctu.com/2016/06/14/silencio/
    https://caminoatombuctu.com/2016/03/18/solo-es-cosa-de-ninos/

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  7. Yo quiero actuar en favor de la paz. Pero, como? Amo y cuido a mi familia…. a veces pienso coger una pancarta y pasearne al medi
    odía por la calle central de mi ciudad.
    Deseo colaborar y no hacer el …ridículo?

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    • Hola, tocayo!
      Si empiezas por cuidar y amar a tu familia, estás sembrando paz. Luego se irá extendiendo como una mancha de aceite. Junto a la familia están los amigos. Y luego, los amigos de los amigos… Decía el Papa Francisco en el vídeo que grabó para TED que si tú y otro tú y yo, nos unimos, logramos un nosotros “revolucionario” para extender la compasión, el servicio, la concordia (añado). Lo mejor es que te metas en Google y busques el vídeo son 17 mn en los que te explica lo importante que eres tú para lograr un mundo mejor. Cuando se puede, sin pancarta. Cuando no, con ella. Los valores hay que defenderlos pacíficamente pero con todas las consecuencias.
      Buen fin de semana!

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